jueves, 28 de julio de 2011

AGOTA KRISTOF

Cuando murió Agota Kristof el mundo había perdido el horizonte. La extrema derecha se frotaba las manos, esperanzo agazapada, saboreando el amargo principio de la continuación de la derrota del pueblo. Nunca venció, lo sabemos, ni siquiera en las pocas revoluciones que consiguió conquistar los medios por un tiempo limitado. Cuando murió Agota Kristof algo había muerto dentro de mí, también. Ya no creía en el movimiento líquido de una masa que grita al unísono suponiendo que así será escuchada. Ya no creía en el amor que susurraba que posiblemente las cosas, algún día, serían diferentes. Ya no creía en los demás: ni en la masa, ni en el pueblo, ni mucho menos en las clases medias ni la burguesía intelectual. De ahí para arriba no contemplaba la existencia del mundo divino; eso formaba parte del circo, de la ficción que el hombre crea para asirse a las comunidades de microorganismos que pueblan el cuerpo. De ahí para arriba solo era pesadilla y desgracia: el mal en su máximo esplendor.  Cuando murió Agota Kristof yo ya llevaba semanas muerta por eso le di la bienvenida al mundo de los muertos y juntas nos pusimos a charlar sobre su próxima novela. 

domingo, 26 de junio de 2011

INTERNET CAMBIA LA COMUNICACIÓN

Contesto a un interesante texto de Gonzalo Martín http://gonzalomartin.tv/2011/06/sindrome-berlusconi-ley-sinde-canon.html, un compañero que apunta que la única salida para recobrar la legitimidad es abordar los debates que se manifiestan en la red. No puedo estar más de acuerdo con él en ese punto, pese a que su texto me dirige, de nuevo, a una reflexión con la que llevo semanas debatiendo respecto al tema de la comunicación e información, como base, y de ahí derivar hacia el terreno de arenas movedizas en el que algunos proponen, con lógica, deberíamos estar. 

Por un lado creo que hay dos mundos paralelos: el de la mayoría clásica, 50 para arriba, clase media (todo el arco) y burguesía que todavía le dedican horas a la televisión, sus canales, sus programas, de mejor o peor calidad, con más o menos censura, y prácticamente sin cuestionarla. De ahí hay un nutrido grupo que además consume prensa deportiva, prensa informativa diaria y revistas "infernales" de cotilleo. Así las secciones periodísticas se corresponden exactamente con el porcentaje dedicado a los programas televisivos de las grandes cadenas. Ahora bien la clase media creativa y universitaria utiliza internet. Suele se la más crítica y la que realmente conoce las ventajas de internet (hasta que no lo capen del todo) pues muchos llevamos más de quince años trabajando con ordenadores y utilizando la mayoría de las herramientas que proveen. Eso es, hemos madurado. Los cibernautas, que además de serlo son abogados, diseñadores, arquitectos, médicos, periodistas, músicos, policías (sin entrar en las enfermedades naturales de cada uno) hemos madurado con el medio y el medio ha crecido con nosotros, internet es nuestra fuente de alimento diario, a veces un alimento sano, otras alimentos transgénicos de dudosa procedencia. Pero ahí estamos nadando en el agua que poco a poco se contamina con la heterogenidad global. Es lógica aplastante. Y tiene grandes ventajas y algún que otro inconveniente. 

1. Los acontecimientos de los últimos años han demostrado y vienen demostrando, cada día más, posiblemente gracias a las redes sociales, que el emisor y el receptor de la comunicación en este medio es la misma persona o grupo de personas. 
- El Movimiento 15 M, como ejemplo de retroalimentación dentro de un grupo de personas que pueden comunicarse y crear acciones concretas gracias a las redes. Los participantes generan, crean la información entre ellos, la comparten, asimismo como se convierten en hash tag y los culturetas de turno no quieren seguir en los lomos del mainstream, escriben sobre el movimiento (retroalimentados, básicamente, por la información que consiguen de internet). Los propios periódicos y televisiones, acceden a esa información, la piden y dan prioridad en algunas de sus secciones y en internet a algo que se les escapa de las manos: vídeos y fotos, cientos, miles, gratuitos, generados por el propio espectador del evento en el que participa. Y los medios tienen que ajustarse a esta gratuidad de la información que se genera en la calle. Es ahí donde podemos entender que la comunicación lleva tiempo cambiando y que internet chilla y los políticos escuchan (otra cosa es que hagan algo al respecto). Pero mi pregunta es ¿la red genera a día de hoy la suficiente opinión pública de aquellas otras clases y sectores sociales que no utilizan internet a menudo y que son las que firman los acuerdos en los despachos? ¿O basta una sola noticia en un informativo que ven tres millones de personas y varios titulares en la prensa escrita para tirar por la borda críticas sensatas que se generan desde la red? 

2. A su vez que un falso emisor puede contaminar a miles y millones de usuarios en red, para llevarles a cometer determinadas acciones. 
- La Primavera Árabe, se inició como un movimiento en la red. Y cuando comenzaron las movilizaciones se caparon las redes sociales para que los usuarios no pudieran comunicarse. Demasiado tarde, lo que iniciaron esos movimientos, esas ansias de un cambio (a saber hacia donde) no estaban en las plazas de Egipto, ni Túnez, ni Argelia, ni Yemen... Estaban en sus despachos utilizando las redes para propagar un virus y conseguir conejillos de indias, gratis, para ir a hacer la guerra e implantar esa supuesta democracia ¿conoce alguien algún país 100% democrático? y por lo tanto expandir las redes comerciales globales para que el monstruo siga vivo. Ya sabemos quien está detrás. 

3. El efecto dominó que surge con el mainstream de los cuatro anonimos que saben que las estructuras sociales y culturales de los países han cambiado y sin embargo los gobiernos siguen copiando esquemas antiguos. Es curioso en este caso que Mac, la nueva secta de los tecks, según algunos estudios los usuarios de Mac creen en sus productos por pura fe, no porque sean mejores (a saber quién ha hecho el estudio). Pero curiosamente esta misma macro empresa americana entiende cómo avanza la tecnología y la sociedad y la cultura y sus productos generan cambios de hábitos.  En España con la ley Sinde ardieron las redes sociales y los cibernautas más avezados, los hackers, los piratas y los usuarios que estamos cansados de ver que si damos sin pedir ¿por qué no recibir? (que somos la mayoría según estipula la ley firmada por unos pocos que no saben lo que se cuece en los entresijos de las redes), se generó un movimiento de cansancio y crítica y la batalla que llevó a seguir luchando en otras plazas. Mientras las grandes compañías entienden la absurda celeridad en la que vivimos, los gobiernos siguen enquistados en las leyes obsoletas y absurdas sin contar con parte de una sociedad más preparada, mejor formada, más crítica y más solidaria que las generaciones del postfranquismo, necesitadas de guardar ante el miedo hacia una nueva dictadura. 

Pues bien, dictaduras las sigue habiendo, y muchas. Y es por eso que parte de la sociedad se ha vuelto solidaria de boquilla y algunas personas de acción. Son las dictaduras de los mercados financieros, de los grupos de poder. Nosotros, los que vivimos aquí abajo ahora lo que cuestionamos es algo que podría afectar (negativamente y con suerte) a esas élites de poder:  la comunicación sin feedback entre emisor y receptor que no se conocen. Esto hoy se ha quedado totalmente obsoleto, aunque interese seguir practicándolo. Y aunque la gente informatizada sea menor que la gente que tiene acceso a la televisión (recordemos que casi todas las casas cuentan con un televisor, que hace compañía y decora) mientras que ordenadores no los hay todavía en todas las casas aunque sí en la mayoría de los trabajos, se está viendo, cada día con más fuerza que se  está implantando lo que se hablaba allá por los 90 cuando yo estudiaba periodismo: el objeto único  (televisión, prensa, radio, navegación, correo, compartir ideas, fotos, comprar, vender, etc). O sea un 3 en 1. Cuando eso llegue a todas las capas sociales, cuando por fin esté al 90% implantando, esto que surge cada día no son más que los prólogos que apuntan los estados para poder manejar a la sociedad global con las redes, todos podremos tener acceso a todo en el sentido de que generamos y compartimos (no habrá medios detrás beneficiándose de las noticias que nosotros generamos). Emisor, receptor y medio se convertirán en la misma cosa. Y esa misma cosa deber ser crítica, siempre, con todo lo que esté fuera de esa nueva forma de comunicarse. Sin mente crítica y sin acción no habrá victoria. La paciencia pasiva solo es buena para el pastor que tiene que cuidar los rebaños. ¿Todavía seguimos creyendo en los rebaños y en la necesidad de pastores y perros guardianes para cuidarlos? No, nosotros ya no. Todo debería pertenecer al pueblo, que es el quien genera el trabajo, la riqueza, la cultura, la información... Con un poco de suerte, si no vencen los falsos estados totalitarios aparentemente democráticos en épocas de crisis, y ni digamos ya lo no democráticos, sucederá que algún día, pronto, y en las escuelas enseñarán a tener mentes crítica y a saber quien es el topo que trata de meternos un virus en nuestras autopistas, unos por boicot egoísta, otros por enfermedad, otros por intereses económicos... Los estados con sus leyes caducas, sus gobernantes que saben mucho de esas leyes caducas y de comportamiento mediático, y poco de sensatez, solidaridad y lógica ya saben de sobra que deben actualizarse o morir (deben ahora barrer para el pueblo y no para su casa). Nosotros estamos preparados. En una sociedad como la que estamos viviendo ellos  empiezan a dejar de tener sentido. Y lo único bueno de todo es que lo saben. Siendo así esto confiemos en que la forma de comunicarnos cambie, para mejor, todo lo que nos rodea. 

domingo, 27 de marzo de 2011

TECNOREVOLUCIÓN SIN CENSURA

HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA VER ENLACE ADJUNTO (para protegerse de la censura en Internet)

"La red pertenece sobre todo a las nuevas generaciones y serán quienes decidan lo que será en el futuro" A esta frase entresacada del libro EL ESTADO DEL MALESTAR. Capitalismo tecnológico y poder sentimental, de Raúl Eguizábal, Península, 2011, añado: "Mientras la viejas generaciones tratan de guiar las conciencias de esos jóvenes para no quedarse sin huevos de la gallina de oro". CENSURA, en definitiva, que no es más que el miedo de los que dominan los medios a quedarse sin poder. La censura siempre va de la mano de la política y de las conciencias más débiles del hombre social (por naturaleza o por exigencias del mercado o por deseos políticos o por cuestiones lógicas de evolución y protección de la especie).  

Por desgracia, desde los inicios de la historia ha existido una censura atroz. Desde los primeros libros conocidos como la Ley del Talión, la Biblia, los primeros escritos orientales... En todos ellos se crea una parte de ficción (que en el fondo no ha cambiado mucho a lo largo de la historia) que nos narra hechos trascendentes de personajes mitad dioses, mitad demonios, que guían a sus pueblos. Ignorancia o más bien aprovechamiento de los listos de la clase, que siempre los ha habido...  Desde luego, los primeros humanos que aprendieron a escribir ya tenían una imaginación desbordante y eran lo suficientemente atrevidos y osados para saber que esos escritos guiarían a muchos y, por lo tanto, debían de ser "retocados" a imagen y semejanza de los poderes. Desde ahí a los manuscritos, el papel, la imprenta,  periódicos, revistas, cine, radio, televisión... ha sido siempre igual. Luego llegó internet que tiene cine, radio, periódicos, televisión y otras cosas como redes sociales, blogs, negocios... todo junto. El que tiene la capacidad, la habilidad, la destreza o simplemente la posición de poder estar en esos medios tiene en su mano la pluma censora, sabiéndolo o no. Hasta no hace mucho quien ostentaba el poder en los medios lo tenía muy claro: hombres como Ullstein, Northcliffe, Beaverbrook, Hearst o Murdoch, por citar tan solo algunos de los hombres que han dirigido varios grupos editoriales a lo largo de los últimos siglos y que han influido tan directamente en la "historia", sabían que un buen titular puede derrocar un gobierno, y que una buena campaña propagandística puede conseguir cambiar voluntades de la noche a la mañana. Hoy en día es exactamente lo mismo, nada de esto ha cambiado, excepto el NUEVO MEDIO y EL CONSUMIDOR. A los periódicos se han sumado las televisiones, demasiadas, cada vez más, ventanas que supuran entretenimiento de postín y propaganda de moaré, y nuestro nuevo descubrimiento tan amado y odiado llamado internet, con el que los de nuestra generación llevamos 20 años trabajando -desde que se implantó en el país-, nada más y nada menos, y que los mayores, los que ostentan el poder en los medios, están, simplemente descubriendo. Por supuesto los grandes magnates de hoy tienen equipos de jóvenes formado en buenas universidades que les ayudan, por un módico precio, a no quedarse desbancados del "what's going on, man" en ese medio nuevo que muta y se expande cada mes. Pero como por suerte EL CONSUMIDOR ha cambiado y ya lleva años consumiendo basura ideológica y todo parece un poco más sofisticado y complejo con los nuevos medios pues los magnates lo tienen un poco más complicado a la hora de conseguir que su propaganda electoral haga mella en la opinión pública que también ha cambiado del nuevo medio de comunicación social. Y si, claro, la censura, el verdadero "eje del patetismo desilustrado" viene haciendo compañía a los que creen que todavía ostentan una cuota de poder. Me alegra saber que la censura, al igual que todo lo demás, se ha desvirtuado, y ahora, ante la pérdida de referentes, ni siquiera la censura esté de moda en los nuevos medios (aunque haberla hayla).  Claro que siempre, y durante años hemos hablado de esa autocensura del pensamiento que nos hacemos. Yo cada vez lo creo menos. El miedo existe, la autocensura, la muerte, los magnates, la miseria, la risa, la voracidad... Pero también hay mucha más gente despierta que no tiene temores de decir lo que piensa, temores de autocensura de quedarse sin trabajo, sin dar de comer a sus hijos, sin poder echar gasolina al coche... Ahora hay muchas más voces críticas cansadas de la propaganda política en todas sus vertientes: cine, televisión, publicidad, prensa, agencias... Y aunque la censura exista y siga existiendo y no deje de existir, el CONSUMIDOR ya, por lo menos, un cierto y cada vez más numeroso porcentaje, sabe y DEBE SABER, no lo que nos cuentan, sino aquello que no nos cuentan. Eso es lo que gracias a internet y lugares como Wikileaks (siempre me he preguntado quién pone el dinero para que esto funcione y con qué finalidad... pese a todo lo que se dice), twitter, facebook, empezamos a saber. Claro que hay tanta información, tanta paja, tanta empresa que lleva cientos de cuentas de twitter de grandes empresas para llenar la red de propaganda, que podemos perdernos en el camino de la verdad. La red claro que pertenece a las nuevas generaciones, por eso no queremos que haya censura en ella, no queremos propaganda, no queremos publicidad y ya hemos empezado a crear un manifiesto. La censura es libre, como el hombre, pero nosotros tenemos que aprender a vivir sin ella, igual que sin las guerras, igual que sin la weltpolitik, igual que sin intermediarios, igual que sin subvenciones y "amiguetes del favor del momento", igual que sin grupos políticos que no nos representan en absoluto, igual que sin medios de comunicación que nada tienen que ver con nuestro mundo y nuestra realidad, que nos copian a  nosotros los contenidos, que van siempre tres pasos por detrás y se dedican hoy en día a copiar ideas que encuentran en las redes sociales. Son, en parte, los periodistas los que también están haciendo mucho mal a esta sociedad, no todos, pero sí la mayoría de incompetentes, de plumillas que se autocensuran para cobrar a final de mes, de los que se llaman periodistas y PERMITEN la censura de abajo y de arriba sin denunciar a otros poderes la corrupción económica, ideológica y escatológica que existe en muchos rincones de esta sociedad. Si igual que el tema de la construcción en España esto ya se veía venir; ya llevamos muchos años en esta transición y la llamada democracia mal entendida que se se vive en España. Si todo esto les queda grande y todavía están aprendiendo... Con grandes sueldos, claro, con el apoyo del señor Juan Carlos, y sin entender de qué va todo lo nuevo, la red, los usuarios, los nuevos consumidores (que no son los viejos consumidores que querían un coche mejor que el de su jefe para aparcarlo al lado del suyo). Los de ahora somos los que no queremos muchas cosas con las que llevamos años conviviendo (obviando que cualquier tiempo pasado fue peor) y sí sabemos lo que es la censura y la propaganda y las cosas mal hechas, queremos que los partidos vivan la realidad de la calle y no su realidad de los pasillos de las Cortes a los coches oficiales. Claro que vivimos en una tecnodemocracia, como dice Raúl Eguizábal en EL ESTADO DEL MALESTAR, pero ni siquiera los censores saben qué es eso exactamente y hasta donde puede llegar. Hay muchos sufijos que se pueden añadir a tecno. Y estoy segura de que los pocos que leáis esto sabéis qué término es el que mejor encaja como sufijo de tecno ¿verdad? Sin censura viviremos mejor, aunque no pueda extinguirse del todo porque es parte del propio sistema. Podemos minimizarla. Podemos hacer muchas cosas juntos. Y eso, de momento hoy, y con cierto cuidado de la censura, se puede hacer en la red. 

jueves, 24 de marzo de 2011

PROYECTO 1 MES PARA JAPÓN: Preparativos




Añado este link para aprender a hacer grullas de origami para apoyar a los damnificados de 11 de marzo de 2011 en Japón. Después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, muchos niños de los colegios de todo Japón, empezaron a hacer grullas para recordar a las víctimas de las bombas y para pedir la paz. Grullas, pájaros, palomas... un símbolo de paz en todas las culturas. El origami o el arte del plegado del papel, lo que en español se conoce como papiroflexia, aporta calma y paciencia según la filosofía oriental.

Los acontecimientos del noreste de Japón: Sendai, Miyama y Fukushima... nos han dejado a  la mayoría desconcertados, tristes y nos han recordado que todos podríamos haber sido ellos. Necesitamos movernos no solo por la paz, que por supuesto, también por los cambios, por los deseos de que las vidas de nuestros muertos tengan realmente el significado y peso que se merecen. Ellos han muerto y aquí quedan las fisuras del sistema... siempre en tela de juicio. Por qué invertir tanto en armamento y no en salvar vidas, por qué industria nuclear en lugar de energías renovables, por qué gobiernos de los oligarcas y no democracia sin gobierno... Son demasiadas cosas las que se mueven cuando sucesos de esta envergadura nos explotan en la cara.

Varios centros en Madrid están haciendo grullas con la misma idea que se hacían después de la Segunda Guerra Mundial en Japón, la de que "esto no debe volver a pasar y recaudemos fondos para los damnificados":

1. Los niños del Colegio Japonés de Madrid.
2. La Fundación de Japón junto con el Ayuntamiento de Madrid y Casa Asia abre sus puertas el sábado 26 de marzo para hacer "Mil grullas para Japón" (guirnarldas de senbazuru). La sede de la Fundación Japón estará abierta de 11:00 a 18:30 hora y podrá pasar la gente que quiera y hacer grullas y dejar mensajes de condolencia al pueblo japonés.
2. El Hotel Kafka inicia una serie de eventos culturales, entre ellos la venta de grullas realizadas por los niños del Colegio El Sol de Madrid, a partir del 7 de abril, día de la inauguración del proyecto 1 mes para Japón. Por este motivo y como somos varios colaborando en el proyecto, ponemos el vídeo para que todos aprendamos a hacer grullas, entendamos de la calma y la paciencia que necesitamos en esta vida, y con un gesto, como un lazo rojo, azul o blanco, una grulla de cualquier color, podamos decir. "Nosotros también somos Japón". El proyecto no ha hecho más que empezar y somos muchos los que participaremos para conseguir que nuestro esfuerzo llegue directamente a las personas necesitadas. 

lunes, 14 de marzo de 2011

TIERRA, AIRE, AGUA Y FUEGO: JAPÓN

Los cuatro elementos de la naturaleza, esenciales para la existencia humana, son los que amenazan fuertemente con la devastación de un territorio tocado, a lo largo de su historia, por terremotos, radiación nuclear, tsunamis y calentamiento global. La isla nippona, casi 130 millones de habitantes, 3 veces la población de España, mitad de territorio, está educada desde la infancia para entender y soportar los movimientos y amenazas de la tierra. Si embargo cuando varios elementos confluyen la destrucción es lo primero que llega.  He recorrido los senderos de parte del territorio desolado por el tsunami del 11 de marzo. Fecha siempre difícil de querer desde aquí, 11 de marzo es una fecha que se recuerda en Madrid con angustia, 11 de septiembre fecha que se recuerda en Estados Unidos con rabia. He recorrido con mis waraji, las zapatillas de esparto que utilizaba Basho, partes del camino para saber qué pudo sentir él en el siglo XVII recorriendo esa zona a pie. Zona y población que ya casi no existen, claro, puesto que la población japonesa vive en las costas del territorio, a pocos metros del agua del mar, como reclamo isleño para decir 'el mundo es vasto y nosotros tenemos el perdón de nuestros kami'. Los kami japoneses shintoistas, budistas zen, confucianos y un poco cristianos, aunque poco, conviven en el espíritu japonés como parte del escenario: son montañas, ríos, mares, estrellas, piedras... Son los elementos naturales personificados. Algunos hoy, todavía se preguntan: ¿por qué los dioses nos castigan? Sociedad sufridora, hasta sus últimas consecuencias, siempre les he admirado en eso. Son, de verdad, un pueblo unido. Se comportan civilizadamente y, aun en momentos tan tremendamente duros como las bombas de Hiroshima y Nagasaki o los grandes terremotos que han asolado parte del territorio japonés, se sienten unidos. Su dolor no se expresa con aspavientos, ni odio hacia algo que está por encima de ellos. Ante la naturaleza, como dice una amiga japonesa, poco podemos hacer más que tratar de que todo vuelva a la normalidad. He conocido a gente en Sendai amable y humilde, gente maravillosa con la que he hablado de la naturaleza y la vida. He escrito textos en Sendai y observado el paisaje que ya no existe. Claro que siento un gran pesar, enorme, un dolor demasiado humano. Luego pienso en los problemas nucleares, la que se está liando en los países europeos sobre la temática abordada, y siempre dejada de lado, nuclear. El índice Nikkei por los suelos. Por supuesto si Japón no puede competir en la liga A porque se ha hecho un esguince del que va a tardar en recuperarse, mejor dejarle fuera de combate. Me llegan informaciones o comentarios o simplemente cotilleos varios que apuntan, algunos, a una máquina muy potente que tienen los americanos para crear terremotos. Es estremecedor leerlo y de poco fiar. Pero ciertamente la CIA, vieja empresa con intereses internacionales, lleva mil años luz a la población civil. Por supuesto no creo que tengan demasiado que ver en esto (aunque sí posiblemente en otros territorios), indirectamente el Daijishin afecta a empresas americanas. Pero ¿no da miedo? ¿No es estremecedor que el hombre, algunos hombres, perdón, tengan la capacidad y el poder de decisión para llevar a cabo determinadas acciones que tanto terror nos provocan? Agradezco enormemente a todos los países que están ayudando a la sociedad japonesa. Debemos enviar pilas, velas y todo aquello que ayude a los desplazados a tener electricidad y luz.  Creo que esto está teniendo y tendrá grandes consecuencias en la economía mundial. La tercera potencia económica del mundo fuera de juego. En Europa y América frotándose las manos para vender los coches que no podrán fabricar Toyota y Honda hasta dentro de unas semanas. Las aseguradoras arruinadas (después de la banca financiera); las constructoras y ahora, la guerra más vieja que el cinismo armamentístico: el petróleo. Los mayas decían que el 2012 el mundo desaparecería, ellos y muchos otros. Por supuesto estamos viviendo una época de grandes inestabilidades, de todo tipo, y eso unido a la pérdida de norte que todos sufrimos gracias a los sistemas que nos obligan a ser máquinas de producir y consumir, nos llevan al vacío existencial tan predicado por los filósofos de todos los tiempos. Esto no es nada nuevo. Algunos auguran una revolución más radical que la francesa, otros el fin del estado del bienestar, otros la necesidad de eliminar parte de la creciente población por falta de recursos, otros a la necesidad de implementar cuanto antes las energías renovables... Y mientras los debates siguen, los japoneses vivos creen que los kami les han castigado (esta vez no se por qué) y algunos estados envían ayuda humanitaria a la isla, y en Europa se habla del futuro de Gadafi, o sea, del petróleo, las clases medias seguimos viviendo anonadados, dejándonos golpear por todos los costados, sin poder opinar, explotados a base de impuestos y amenazas de más impuestos. De verdad, quien nos vendió esto de que la vida está bien ¿fue un rico, un aristócrata, un príncipe? Ummmmmmmm. El engranaje de este mundo es cada vez más absurdo, no más sofisticado, aunque algunos lo crean. La relación calidad-precio es una mera especulación y todos sabemos quienes son los especuladores. Los elementos de la naturaleza serán los que acaben con ellos. Por supuesto, nosotros ya hace tiempo que estamos muertos. 

sábado, 12 de marzo de 2011

INTELECTUALILLOS DE CAFETÍN

Hagamos un ejercicio práctico. Creemos un personaje. Mejor dicho, un personajillo, que siempre suena peor pero se acerca más a la realidad que queremos representar. Pensemos que es real. Es más, pensemos en alguien cercano que conozcamos que se tilde de 'autor' 'artista' 'escritor' y/o 'amenizador de masas'. ¿Verdad que todos conocemos a unos cuantos que entran dentro de ese perfil? Yo ya tengo el mío. Le voy a llamar señor A. G. , para gracia de compañeros que saben leer entre líneas. 

Mi personajillo tiene alrededor de 50 años. Le gusta marcar con su estilo sórdido en el vestir que él si es un verdadero burgués, tanto que vive en zona burguesa, del Madrid de toda la vida. Estoy segura de que siguen conociendo a varios personajillos de este perfil. En invierno tira de abrigos largos de paño, colores discretos, y en verano de vaqueros ajustados para seguir pareciendo moderno, como Ramoncín. Digamos que es de su quinta, pero a éste no le gusta ir de rockero, ni de siniestro, sino de señorito. Un literato que se precie ha de seguir pareciéndolo, mitad a caballo entre el estilo rococó del escritor de tertulia y cafetín con puro incluido (cuando hace ya muchos lustros había tertulias y se podían fumar cubanos en los clásicos del Madrid ilustrado) y el yo me adapto a los tiempos y vendo 'eau de garçon' a las muchachitas que todavía crean que papá noel les presentará al editor de turno para que publique sus beldades de niñas con alma y con inquietudes. Lástima dan ellas (no importa del sexo que sean), que son muchas, a veces hasta demasiadas, y pena ellos que están, todavía, más perdidos que los jóvenes que no tienen donde caerse muertos. Solo que mi personajillo factura a cambio de sonrisas, de supuestos favores políticos y literarios, y de jugadas de ajedrez de libro para principiantes. Claro que los que con él se mezclan, los que le siguen el juego, son de la misma calaña y buscan las mismas miserias que él. Vender más: quitarse de encima los retales, los textos olvidados de lo que hay miles de ejemplares pudriéndose en grandes naves, los discos que ya no quieren ni regalados porque las casas cada vez son más pequeñas y el espacio vacío empieza a tener más valor entre los diseñadores que el espacio lleno. 

Mi personajillo es bastante ignorante. Suele pasar. Le gusta analizar superficialmente lo que sucede alrededor y, sobre todo, envidia los nuevos medios tecnológicos que abaratando costes consiguen llevar su producto a esas mujeres solitarias que todavía creen que él tiene sex appeal (debido, como ya se ha indicado arriba al 'eau de garçon' -esencia que ha hecho estragos entre la población no me como un colín y con este tengo varias posibilidades-. Por supuesto el mundo de la cartelería está en boga entre las charlas literarias y las etiquetas de postín que algunos, como mi personajillo, se atreven a enseñar. Son muchas (no importa del sexo que sean) que se acercan a mi personajillo con el cartel 'quítame estas telarañas' 'méteme en política' 'me encanta tu libro que no he conseguido terminar pero hazte una foto conmigo para enseñar a mis compañeras -no importa del sexo que sean- de mi trabajo' y/o 'tú si que sabes de esto ¿qué hay que hacer para ser como tú?'. Eso le encanta a mi personajillo, le hace sentirse querido, alguien importante, alguien que algún día, pronto, triunfará puesto que lleva años trabajándoselo, pagando comidas a unos y a otros, prometiendo a unos y a otros, vendiéndose como el señor de los señores que sabe. 

Claro que, como es mi personaje y yo lo he creado, voy a serles totalmente sincera: por las noches, a veces, llora. Claro que tiene corazón, y traumas, y miedos. Él sabe que la gente seria, las mujeres de verdad -sean del sexo que sean- no le tienen en consideración. Les resulta un payaso de pacotilla, un don nadie, un (me da hasta pena decirlo) perdedor. No sabe escribir, no sabe crear, no sabe pensar. Y el mayor problema es que lo sabe. Es un amargado que no puede ser bueno, aunque quiera, porque no sabe...  No hace falta ser muy leído para darse cuenta de que un personajillo de este tipo no es bienvenido en los clubes importantes (esos a los que él quiere pertenecer). Así son los personajes de pacotilla, un quiero y no puedo. Un arrastro a quien sea para conseguir mi premio. 

Ahora hablemos de premios. Imaginemos que mi personajillo necesita, para ser reconocido, no solo por las mujeres de baja estopa -sean del sexo que sean- sino también por las de cierta categoría, premios. Por supuesto los ha ido consiguiendo gracias a esas cenas y esa pseudopolitik que se cuece en los círculos de inteletualillos baratos, plumillas ignorantes mediante, intereses económicos por encima. Vamos que en el fondo mi personajillo no es más que un títere miserable de las grandes compañías: llámense majors, editoriales, discográficas... Eso también lo sabe, pero se lo niega a diario (por eso está lleno de miedos y lleno de infamia). Sin embargo pongámonos en su lugar ¿no merece la pena venderse a cambio de unos meses -rápidos, ya sabemos donde estamos- de gloria? Esa gloria pasajera que le servirá para quitar más telarañas -sean de sexo que sean-, para vender a los políticos que él puede pues sale en los medios y en las fotos y las amas de casa sueñan con su 'eau de garçon'. Le servirá para seguir prometiendo, más que antes, que él tiene la fuerza necesaria, las aptitudes y la falta de escrúpulos para facilitar a su país al próximo premio nacional, y para embolsarse un cantidad suculenta de euros para seguir comprándose su ropa burguesa e ir esparciendo entre sus amantes su 'eau de garçon' que tan mal me está empezando a oler. No se a ustedes, pero a mí me está empalagando el aroma de este personajillo de poca monta, un don nadie que va de estupendo, más ancho que la masa, aunque luego tenga vértigo, y miedo y dudas de su valía. Casi me estoy arrepintiendo de haberlo creado...

Finalmente ya para dejar por sentado el perfil de este personajillo con el que vamos a trabajar durante un tiempo (espero que prudente para no le detestemos mucho más) pongamos que el señor dice ser de izquierdas, eso que tan bien queda en el 'artisteo' de un país que todavía no tiene claro que es izquierda ni derecha, pese a que a los zurdos se les amputa porque son hijos del demonio: Esto es algo que me sucedió en mis propias carnes, por lo tanto no es ficción, sino parte de la resaca de una realidad religiosa y política que vivía este país llamado España no hace muchos años. Se dice de izquierdas pero todos sabemos (puesto que conocemos este perfil: insisto 'quién no tiene un personajillo de estas características en sus vidas') que no lo es ni por asomo. Es de esos que se arrima al árbol del memodueño que cree que nuestro personajillo le va a ayudar a quitar la fruta cuando madure para ir a venderla al mercado, pero que no se ha dado cuenta de que lo que realmente quiere hacer nuestro personajillo es coger la fruta y tirársela al primero que pase por delante del árbol para marcar territorio. Me da tanta lástima este personaje que lleva años y años viviendo de rentas de unos y otros, que va de hijo de lo comercial y de lo moderno y no es más que un burgués demodé en tierra de nadie, que está más solo que la una, aunque algunos compañeros de oficio, deslumbrados por su falso desparpajo, crean que alguno que otro kilogramo de fruta les caerá gratis en la bolsa cuando vayan a comprar al mercado. Ay si ellos supieran que no llegará la fruta al mercado. Que personajillos de esta calaña deben caer solos y por su propio peso antes de que agiten más y hagan más daño en lugares impropios y pequeños. Ay, esos favores en la prensa, esas falsas palabras, esa tergiversación de la realidad. Alguien que se tilda de consejero de lo nuevo, representante de muchos aunque nadie le haya votado. Este personajillo es, en esencia, un alma maldita y podrida, y como él hay unos cuantos. ¿No les da lástima? Debería dársela pese a que él viva mucho mejor que nosotros, pese a que llegue más alto aunque no le corresponda, aunque él use 'eau de garçon' y se lleve a algunas amas de casa de calle. No le envidien. Piensen que no es más que un pobre hombre. Por lo tanto cuando reciba el premio que se está trabajando, uno de esos premios importantes del mundo editorial o cinematográfico, piensen en las malditas horas que ha pasado ese personajillo para conseguir algo que los de los clubes importantes no quieren por desprestigio personal. La migajas, aunque vistan de colores vistosos, de marketing viral, aunque aparezcan en los lugares que algunos consideran modernos, aunque se hagan vídeos llamativo de la basura, no dejarán nunca de serlo. Los personajes buenos no pierden el tiempo con estas minucias. Prefieren dormir tranquilos por la noche y no vender su alma al diablo. ¡¡¡Ay de estos seres miserables!!! 

TSUNAMI NUCLEAR EN JAPÓN

Hace semanas que se vaticinaba la muerte de los blogs, que digo semanas, meses. Los que llegaron no hace mucho al mundo blog (y cuando se habla de mucho uno se refiere a trimestres o semestres, nunca más de un año) siguen utilizándolo como medio de expresión, o como herramienta de trabajo y/o propaganda política, pero ya queda poca autenticidad en los blogs. Nos cansamos de todo: la rápida fluidez de la información, la desidia generacional, lo que sugiere Tao Lin, el escritor de 24 años que decide subastar en eBay los derechos de su primera novela, en su twitter: "Siento que solo quiero transmitir 'no lo sé' y 'no tengo nada que decirte'. Facebook, twitter y flirck han sustituido entre los menores de 45 o lo mayores de esa edad que quieren llegar a ese público, a los ya aparatosos blogs, que obligan a dedicarles el tiempo necesario para analizar algo con cierta profundidad. Pero ¿acaso nos importa la profundidad de las cosas? Curiosamente aparte de lo que ocurre en el ciberespacio, que no es poco, aunque poco profundo, el espacio real en el que cohabitamos, del que respiramos oxígeno y bebemos agua, necesarios para la permanencia, nos alarma de su razón de ser. 'Estoy vivo', dice.  Soy más importante que cualquiera de las pequeñeces que tratáis en vuestro mundo: petróleo, economía, tecnología. Una vida no vale nada, vale un segundo, dos minutos, un parpadeo de elefante. ¡Qué más da! Entonces nos damos cuenta de que la información no existe, que todo está cortado y medido por raseros humanos, subjetivos, y que la realidad fragmentada que nos llega no significa nada más que 'no lo sé' y 'no tengo nada que decirte'. Un tsunami de olas de 10 metros de longitud, consecuencia de un maremoto provocado por un terremoto, un simple movimiento de tierra, que cansada de su postura decide mover un poco el esqueleto. Ha sido Japón, aunque podía haber sido otro lugar candidato como Chile, Alaska o Sumatra. Claro que Japón está en los top five, ¡cómo no iba a estarlo! La isla no es más que la hija de esa falla, su consecuencia natural. El vaticinio de la muerte de los blogs y el cambio del IPv4 al IPv6 porque ya no queda más espacio cibernético suena a paralelismo mediático con la muerte de parte de la humanidad porque ya no hay más recursos para mantenerla. Oh, sí, llegaremos a 7.000 millones (o no). Se habla de guerras constantemente (nunca ha dejado de haber guerras: ni entre familias, ni vecinos, ni pueblos...) como medida preventiva para conseguir territorios, marcar autoridad, y por supuesto, para hacer negocio. Vender armas es tan lícito como vender carbón, diamantes, petróleo, uranio, oro... Y tantas cosas más, como vender el alma al diablo. Aparentemente el coste de las víctimas que surgen de estos negocios de minerales no supera el coste de los beneficios que generan, así que la balanza siempre sale en positivo. Ahora bien: un terremoto como el de Japón libera 60 veces más energía que la bomba que lanzaron los americanos en Hiroshima, en 1945. Así que un desastre natural consigue en unos minutos que la balanza de las víctimas se traduzca en números negativos. Obviamente un desastre natural de estas características, con la amenaza en el aire de las fugas de la central nuclear de Fukushima, crea y creará tantas víctimas que hasta dentro de años no se sabrá la cifra real, con un margen mínimo de error. Mi pregunta es: siendo esto así, como todos vemos a través de los medios de información y propaganda, según el país desde el que se mire y el negociado económico que haya con el país tocado y hundido, ¿para qué se necesitan guerras? ¿para qué se necesitan crear armas de destrucción masiva? ¿para qué protegerse del prójimo cuando es la ira de la madre naturaleza lo que hay que contener con cariño? No hay enemigo humano que se precie pues las vidas de todos, absolutamente de todos, tienen el mismo valor, y ese valor es el que nosotros, todos, consigamos que tenga. Hacer guerras a medida para vender armas (caso de Libia y muchos otros países a lo largo de la historia de la humanidad); dejar que mueran los pobres, los rebeldes, los insumisos y aquellos que no decoran con la imagen de su persona los medios que todo lo devoran y que  la mayoría de las veces 'no tienen nada que decirnos', debería de ser un delito tipificado por la ley. Aunar nuestras fuerzas para solventar las catástrofes naturales, prevenirlas y ser efectivamente humanitarios es lo que deberían enseñarnos en las escuelas, los colegios y las universidades del mundo. Pero en algunos países no nos enseñan eso. La hipocresía de la realpolitik y la weltpolitik se ve ensombrecida como base práctica por sucesos inabarcables. Por supuesto que algunos pensarán que tienen que ver las churras con las merinas: pues señores 'no lo se', 'no tengo nada que decirles', creo que ya he dicho suficiente. Nada permanece, todo sucede a la velocidad del vértigo y Maquiavelo, oh señor de las penumbras, ha conseguido iluminar a los señores de las fotos que poco más saben de la política, de la vida y de la historia (por mucho que hayan leído, pues todavía no entienden que la realidad está tan fragmentada, que cualquier parecido con el 'tsunami nuclear' en Japón no es mera coincidencia, es simplemente una consecuencia natural). 

domingo, 27 de febrero de 2011

domingo, 30 de enero de 2011

EL MUNDO DE MAD MAX: ENTRE LOS PASTOS Y EL OLIMPO

El padre responde al hijo: Me preocupo cuando llegas tarde ¿Te has ido a Las Vegas sin avisar en casa? Eso parece, me he ido a ver qué pinta tenía La Vegas, y me ha parecido un lugar anodino, de cartón piedra, donde los que tienen tiempo para el ocio se juegan el dinero que han conseguido de forma poco transparente y se desahogan de lo que denominan "estrés laboral".

En Las Vegas hay un poco de todo, pero la mayoría oportunistas. Los jóvenes internautas saben hoy, de sobra, quién está detrás de muchas de las páginas (y quien no está y por qué). Y si no lo saben, lo imaginan. Es lo mismo que ha sucedido con en las monarquías, los imperios, y otras formas de gobierno. La alta burguesía o los hackers que se mueven en la sombra siempre saben. Solo que aquellos saben y callan porque se beneficia de ese "saber". Éstos saben y dicen. Y entre medias de estos dos grupos están los artistas (luego hay artistas que pertenecen a la burguesía y otros artistas sin padrinos que han nacido en el mundo de Mad Max). Por supuesto no todos nacen bendecidos por el agua bendita, y por supuesto que hay muchos que creen que cuando unos mueren ellos tendrán más posibilidad de rellenar el hueco. Pero los "internautas" no hablan de eso. El apoyo de los buenos artistas e intelectuales debe existir (el apoyo a los artistas que crean cultura, en general), igual que el apoyo a los parados, igual que el apoyo a las amas de casa. Hay buenos autores que nunca llegarán a nada pero  no porque el hueco esté copado por los buenos y no tan buenos cuyo mundo es Jauja y desean que perdure, no, no es por eso. Es por algo más que eso, algo consustancial al olor de un nombre, al subjetivismo que ese nombre representa en mor de un pasado, al favoritismo y la posibilidad de la devolución de ese favor en un futuro próximo. Algunos hay entre los 10 autores publicados, los 10 grupos de música que sacan discos, los 10 directores que se producen, posiblemente 2 son apuestas personales de los que tienen la mayor capacidad de decisión, apuestas emocionales y apuestas, algunas veces, buenas. Un porcentaje apenas perceptible teniendo en cuenta el ritmo al que se mueve el mundo. Algunos, muchos de esos llamados artistas, tienen un discurso y un contenido tan vacío, que no dejan de ser productos de mercado. El lucro que se genera alrededor de esa vaciedad es (hablando desde una sociedad donde perdura el catolicismo) prácticamente un pecado. Otros, los que pueden llegar a aportar, son necesarios para que el mundo de los creadores se retroalimente. Un mundo de autores donde siempre están los mismos el pensamiento y la cultura no crecen. Están al servicio del poder. Escriben tres frases provocativas cuando creen que les necesitan y luego siguen dando la misma charla durante lustros. Hacen un tema musical que funciona y luego se copian durante años y viven de su nombre en el cartel. Los autores deben tener su porcentaje de autoría, claro. ¿Pero quién decide quién puede ser autor y quién no? Si en el fondo, fondo, fondo, todos hablamos de lo mismo. Todos estamos diciendo que el mercado está corrupto y que por unos u otros motivos, tirando cada uno por un lado de la cuerda, lo que está claro es que quien maneja los hilos del mercado siempre saldrá ileso de todos los vituperios o enfados. Los que se lucran no son los autores (aunque algunos de ellos hayan tenido la suerte de estar en el lugar oportuno en el momento adecuado) sino los intermediarios del producto, penosos alguaciles de los que comandan ese mercado, los que mueven los hilos de los gobiernos, de las monarquías, de los burgueses con sus empresas, de los intelectuales que viven de algo, y del resto del pueblo llano que cuenta las monedas de cinco céntimos de euro para comprar una barra de pan.  Los intermediarios son los que han creado el caos. Su beneficio, a costa de no hacer nada productivo, ha generado desconfianza entre el que hace el producto, el autor, y el que lo recibe, el receptor. Y por encima de estos tres elementos que conforman el mercado: autor, INTERMEDIARIO y receptor, están esos que comandan en el Olimpo, se ríen y se dicen: Así es y seguirá siendo. ¡Qué más nos da que padre e hijo se insulten, se defiendan o se amen en el subtexto que queda entre el blanco de las letras! ¡Qué más nos da que los autores que luchan por su puesto en el mejor de los cadalsos reciban su porcentaje de autores o no! Son luchas pequeñas, menores. Luchas egoístas, siempre uno mirando hacia sí mismo. El humanismo que muchos proclaman, el entendimiento entre seres iguales de forma, pero no de contenido, no existe. Los jóvenes sí están concienciados de eso: en la diferencia está la igualdad. "Democracia", sí, pero una democracia democrática. Claro que en este mundo de Mad Max, por supuesto, terminarán aceptando, queriendo y diciendo que "esto es lo menos malo de todo lo malo que podía suceder". Lástima que pensemos así. Lástima que realmente así sea. Y lástima que algún día termine arrepintiéndome de pensar que las cosas se pueden mejorar, que la revolución se puede hacer, que la unión de muchos consigue cambiar realidades, y que por donde hay que empezar no es por abajo, sino por arriba. Repartiendo cuartillas, enfadados porque los amigos no comparten las mismas opiniones (no comparten opiniones, directamente), porque los que dudan callan, y los que saben callan, y los que no quieren saber callan, no se va a conseguir nada. Los textos se escriben y se olvidan tan rápido... Esta sociedad de rápido consumo nos atora, nos consume la energía y entonces solo queremos que nos dejen en paz. Cobrar o no cobrar, escribir o no escribir, luchar o  no luchar. Los dioses del olimpo siempre han disfrutado del caos de la tierra. Les reconforta saber que cada uno tendrá su lugar, puesto que para eso ellos han nacido dioses. Ni siquiera los semidioses tienen su respeto. Por supuesto los dioses crearon La Vegas dejando felizmente que los hombres se mataran entre sí jugando a inconsistentes juegos de azar. ¡Qué otra televisión iban a ver sino! ¡Con qué otras aventuras iban a entretenerse! ¡Qué historias iban a compartir en la eternidad de su especie sino las risas que les provocan la imbecilidad de la manada encabronándose por medio metro de alfalfa! Por supuesto, siempre el punto de vista, para todo, es lo que prima. Cuando se sepa mirar de otra manera, a lo mejor, la manada (las ovejas viejas y las jóvenes) consiga ver que más allá hay prados vírgenes con alfafa para todos. Solo hay que defecar un poco en el prado en el que comen, dejarlo abonado, para un día, pronto, volver a cosechar. Cuando eso ocurra, a lo mejor las manadas ya no necesitarán que los dioses les digan donde deben pastar. Me gustaría pensar que eso es fácil de conseguir.

miércoles, 26 de enero de 2011

LA CENA DE AMADOR SIN MIEDO

Hace tiempo que no escribo en el blog por varias razones:

Falta de tiempo, en parte, porque el poco tiempo de que disponía para estos menesteres se lo dedico al consumo afectivo, una especie de inercia que me han provocado desde hace tiempo las redes sociales y los vídeos de internet: Facebook, Twitter, Linkedin, Vimeo, Youtube.

Falta de motivaciones, puesto que esta inercia del consumo de información en la red, alguna útil, otra no tanto, con la navegación rápida tan solo te deja con el regusto del titular que se corresponde a lo que antaño nuestras generaciones mayores hacían y hacen habitualmente a la hora del café, que es leerse un periódico en papel pasando las hojas rápidamente (de ahí el éxito que tuvieron/tienen los periódicos gratuitos que los partidos políticos distribuyen en los metros y/o cafeterías de las ciudades).

Y finalmente, esta también creo que la compartimos muchos, desidia social y política. La falta de creencia y pertenencia. Es como cuando éramos todavía más jóvenes y nos dábamos cuenta que lo que decían nuestros padres o abuelos, por mucho que creyeran era bueno para nosotros, no tenía ningún sentido, vivían en otra realidad distinta a la nuestra, y lo mejor para no cabrearles, cabrearnos, era callarnos la boca y asentir como si ellos llevaran la razón. Luego íbamos al colegio, los institutos y las universidades y nos desahogábamos hablando de ellos. ¿En qué mundo viven?

Pues bien, tras todas esas fases que he vivido en estos últimos meses, necesarias siempre y cuando el cuerpo las pida, he decidido empezar a leer el profundidad algunos temas en concreto. Igual que antes del 11-M se palpaba la rabia, el asco y el miedo en parte de la sociedad española, cansados de escuchar cantidad de salvajadas, mentiras y, lo que es terrible, censura en los medios por parte del partido gobernante, ahora se siente el miedo en los políticos, en los artistas, en los "culturetas" que ya han hecho su abril y su mayo. Desde luego ellos hacen las leyes y tienen la sartén por el mango, y están haciendo unas leyes termidorianas, el terror hacia esos jóvenes que tienen su mundo a parte y un día, mientras comen, el chaval se levanta y dice: Sabes, papá, no tienes ni idea de nada. Me voy de casa. Tú no puedes ser un ejemplo para mi futuro, de seguirlo estaría perdido. Entonces el padre levanta la mano, sintiéndose (curiosamente) él amenazado, y le dice: Tú no te mueves de tu asiento. Yo soy tu padre. ¿Os suena de algo? Y qué es lo que hace el hijo: Tú no me has cuidado en la vida, yo ya soy mayor de edad, se lo que quiero, tú solo me has cuidado cuando te ha interesado y para sacar algún provecho futuro de mí. Pues mira, tengo dos opciones: o irme por las buenas, o irme por las malas ¿no se supone que vivo en un país libre? Pues eso es lo que están haciendo los políticos con la red, con internet, con los jóvenes y consumidores de internet que por suerte cada vez son más. 

Este ogro gigantesco que necesita alimentarse cada día, el "nuevo capitalismo" de Skype y Google, como lo llama Amador, esta red casi infinita de la que ya somos parte por encima de nuestros padres, gobiernos, estados y fronteras, esta red que nos conecta con los nuestros de todo el mundo: jóvenes como nosotros que entienden de qué va esto (porque hemos nacido y nos hemos formado chupando de los tentáculos del gran monstruo que nos entiende, nos da calor y regocijo), y caras de otros con los que sentirnos identificados... Esto es lo que tratan de destruir desde Estados Unidos (curiosamente ellos dieron vida al monstruo que también se les rebeló). Todo hijo que quiera evolucionar tiene que rebelarse ante el padre, ya lo decía Freud. Y todo padre que se precie, que quiera a su hijo de verdad, debe apoyar a su hijo en el camino, darle la mano y crecer con él para que haya un entendimiento de por vida y para algo más importante: PARA QUE EL HIJO CUIDE AL PADRE DE MAYOR. Si el padre le quita libertad, le azota y le prohíbe (como medida de miedo), cuando el hijo salga de esa cárcel, jamás echará una mano al padre. Y NO AL REVÉS COMO DICEN LOS POLÍTICOS. La ley Sinde conseguirá que los escritores, directores, intelectuales, juntos en un futuro en la red, consigan cosas para vosotros. ¿Pero no se han dado cuenta los padres que son ellos los que nos necesitan? ¿NO SE HAN DADO CUENTA TODAVÍA QUE ESTA ES LA LUCHA DE TODA LA VIDA Y QUE LAS COSAS NO SE HACEN CON MIEDO, TEMOR Y LO QUE ES PEOR, IGNORANCIA? ¿No han visto que niños de 14 años enseñan a sus abuelos a entrar en internet? Pero si hasta todavía hoy, las generaciones mayores, siguen cuestionándose el uso de un simple ordenador como máquina de escribir... En esta materia, lo siento señores, por muchos asesores de los que se rodeen, no tienen ni idea de qué materia está hecho el monstruo. Claro que es normal, teniendo tantos frentes abiertos. 

Hoy vuelvo al blog, porque aunque hay millones de blogs en el mundo, y puedes encontrar casi todo lo que buscas, e incluso puedes encontrar la misma información asentada en varios lugares, me he dado cuenta de que Twitter o Facebook no te dejan reflexionar demasiado. El consumo de información es demasiado rápido y quien no se conecta a la misma hora es posible que no vea tu comentario. Y de verlo, nadie te asegura que tenga tus mismas inquietudes y el comentario, la crítica o la mini reflexión pase, tan simplemente desapercibida.

Hoy vuelvo al blog porque llevo días protestado por la Ley Sinde, siendo, de alguna manera, creadora. Pero no de las creadoras que cobran derechos de autor, algo que me es indiferente, pues solo para cobrar hace años derechos de autor de algunas obras audiovisuales, la bronca empezó con los porcentajes entre guionistas. Y llegados a ese punto me dio pereza comprender el sistema del comportamiento humano. Vuelvo al blog porque leyendo opiniones de un y otro lado me encuentro con un artículo escrito por AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER que aunque lo ponga en mi muro se que pocas personas leerán. Por supuesto me siento identificada con sus opiniones. Las redes sociales son más para quedar, hacer comentarios jocosos, o publicitarse uno mismo que para leer textos en profundidad.

El artículo de Amador no tiene desperdicio (se puede ver el enlace accediendo desde el título de esta entrada). Explica con gran claridad y precisión de qué va esto de la Ley Sinde, quienes opinan, quienes son invitados a opinar y por qué. Que Alberto García Alix, Cristina García Rodero, Juan Diego Botto, Manuel Gutierrez Aragón y demás participantes a una cena pagada por nuestros impuestos (que a estas alturas es lo de menos) tengan miedo de los jóvenes, no tengan ni idea de que va la red, cómo funciona, ni nada por el estilo, dice mucho de este país. Que algunos de sus hijos bajen cosas de red no nos sorprende. Todos sabemos que algunos de ellos fueron en los 80 y 90 los progres (con dinero, hijos de sus mamás y sus papás) de España. Pues bien, es normal que tengan miedo cuando ya no tienen ni idea de lo que se cuece alrededor. Que vean que sus ingresos merman porque el 10% de los que ven sus maravillosas películas y fotos lo hacen por la red (y que den gracias, que los internautas buscan otras cosas de mayor calidad o acción). ¿PERO NO SE DAN CUENTA QUE EL MIEDO QUE DICEN EN LA CENA TIENEN A LOS JÓVENES -QUE LO ES, PORQUE NO SABEN COMO CONVENCERLES- NO ES MÁS QUE EL MIEDO IMPUESTO DEL IMPERIO (que puede más que tener a los hijos contentos porque el imperio premia con bienes materiales y económicos pero los hijos solo gastan) DEL CABREO QUE TIENEN LOS AMERICANOS CON LAS DESCARGAS DE SUS PELÍCULAS DE PROPAGANDA CINEMATOGRÁFICA? ¿QUE QUIEREN EMBOLSARSE MÁS DINERO, TODO LO QUE PUEDAN, DE TODOS LOS LUGARES, PARA SEGUIR FABRICANDO ARMAS Y COMPRANDO PETRÓLEO? ¡¡¡Acabáramos!!! Que las Ley Sinde, como la mayoría de lo que sucede en este país desde hace tiempo, y seguirá siendo, esté quien esté gobernando, no es más que una bajada de pantalones ante los alemanes, franceses, americanos y chinos. AGRADEZCO LA LEY SINDE, porque los historiadores necesitan ponerle un principio a las cosas. Y SOBRE TODO AGRADEZCO A AMADOR FERNANDEZ-SAVATER haberle puesto nombre y apellidos a la ignorancia que se vive en este país.

Algo bulle en mí, como bullía antes del 11-M. Y no es exactamente un cambio de gobierno, para nada. A estas alturas es casi indiferente que gobierne el centro derecha o el llamado centro izquierda. Es un cambio social el que se palpa. Cambios necesarios para evolucionar y no quedarse estancado. Cambios en silencio, en la red, sin enfrentamientos en las calles, sin muertos pero con víctimas. Porque los jóvenes, algunos de ellos, no sabrán escribir bien, cojearán a la hora de saber quién es quien y el background real de los que tienen enfrente, pero les darán cien vueltas a muchos a la hora de conseguir algo en la red en cero coma. La misma administración dejaría de tener sentido si estos jóvenes trabajaran para ellos. Da miedo ¿verdad? Da miedo que para algunas cosas que interesan se abaraten los precios, y da miedo que para otras se mantengan. Claro que da miedo. La ignorancia da miedo. Y aunque algunos jóvenes ignorantes tengan miedo, son mucho más echados para adelante que aquellos no tan jóvenes que ya están acomodados. Claro que ellos han vivido la guerra. Sí, mis grandes y loados respetos. Vivir la guerra no da privilegios, da perspectivas. Da humanismo. Da grandes valores. Pero las guerras son infinitas, constantes: sociales, económicas, religiosas... Vivimos en guerra dentro del sistema "democrático" imperial de occidente. Así que está claro que algo huele a podrido en Dinamarca y que la red no tiene fronteras. 


domingo, 14 de noviembre de 2010

MAVERICK 88

A lo lejos, en diagonal, el campanario. El último repiqueteo de una campana oxidada por el viento húmedo de invierno. Delante, la fachada de una casa moribunda de piedra vista con las ventanas rotas. Veo su boca humeante asomándose, inquieta, esperando algún gesto por mi parte. ¡Qué voy a mover en este estado! Cuando volví con el estigma de gallego traté de cambiar el rumbo de este mísero rincón protegido por los caciques que desterraron a mi padre, implementar un nuevo sistema educativo para sus hijos, para que no repitieran la historia, y alentar a las amas de casa para conseguir independencia. Advierto que lo hice lo mejor que supe y tan solo fracasé el día que el tatuaje de herradura que llevo en el pecho, -el mismo que llevaba mi padre-, asomó por el vecindario. El miedo es muy puto, todos los sabemos. Ese miedo que despertó la ira de los protectores, su futuro incierto y quebradizo, sus semillas devastadas por el huracán del pasado, ya enterrado, pero que asoma dos dedos en señal de victoria o, según desde el ángulo que se miren, de chinga a tu madre, pendejo, que metiste el ocicote sucio en mi mole. Y aquí estoy yo. Conservando la herradura, símbolo del mezcal que me dio la fuerza para escupir a esos hijos malparidos, orgullo de un padre campesino y laborioso. Detrás de la boca caliente de la Maverick 88, la que ha vomitado el metal que ha destrozado mi entereza, aparece el hombre más temido de toda la comarca, el Tuerto. Se acerca, torcido, y según crece se esconde, tras él, el campanario de esa iglesia que casó a sus padres y bautizó a sus hijos. Le siguen dos lacayos de poca monta, conocidos como los violadores de las prostitutas, armados con escasa munición, para justificar los tiempos de crisis y saludar en la tasca a regidores y síndicos sin un ápice de  remordimiento. Paran en la frontera que ha dejado el charco de mi sangre. Tumbado de costado, tal y como me encuentro, no pestañeo, no lo he hecho nunca, pero ahora, aunque desearía guiñarles un ojo y reírme de ellos en su cara, no puedo. 
- Este hijo de la gran chingada, sigue sonriendo -escucho decir al Tuerto.
Su querida escopeta, acariciada por su mano áspera, se mueve con ganas de un revolcón después de un primer beso que me ha llegado profundo y ha removido todos mis cimientos. Más que él, parece ser que yo la excito.
- El muy chingón ateo ha muerto frente a la iglesia.
El Tuerto extiende su deseada belleza de metal negro hacia mi sonrisa. Quiere besarme de nuevo. Él la contiene aunque detesta mi sonrisa, más si cabe que yo a él. Lástima que no esté en igualdad de condiciones y pueda volarle el ojo que todo lo ve, esa mirada descarriada y falsa, que tantas familias ha destrozado.
- No merece la pena gastar más balas. Este cadáver se pudrirá aquí en medio de la plaza,  a los ojos de todos los vecinos. El miedo les ayudará a vivir.
- Jefe, esto es mejor que las campañas del periódico local de su padre.
- Claro -dice el Tuerto- porque esto es real, y el miedo real es imborrable. El terror que hace efecto día y noche. El otro miedo, el inculcado para conseguir las voluntades de los ignorantes, no infunde terror, sólo desánimo.
- Pinche Tuerto, tú tenías que ser presidente municipal.
- Y ahora, que este chingón miserable muere, lo seré.
Mientras la mueca irreverente del labio del Tuerto, por el que ha manado el sonido del desprecio de la especie, se apaga, el sol reseca mi sangre sobre el pavimento de tierra. No hay dinero para asfaltar la calles, sí hay dinero para armas, caballos de pura sangre y bacanales lujuriosas de putas baratas. Escucho sus pasos de espuelas de tercera alejándose, cada vez más lejos, fundiéndose con el sonido de los cuervos que me observan. Las ventanas y puertas de las casas aledañas están cerradas. El México fronterizo despide un olor de hamburguesas texanas con burritos de pollo. Mis ojos abiertos empiezan a ver borroso; el sol desaparece entre las nubes y la lluvia  lava mi sangre. El viento húmedo seca mis heridas. El huracán, el torbellino, la rabia. La vida continúa. Solo tengo que elegir el nombre del paraíso en el que espero no encontrarme con ningún indeseable.

lunes, 8 de noviembre de 2010

DE ALTA ALCURNIA

Para vender libros, aparte de jugar las bazas estéticas y de diseño de cada momento, los editores o autores pueden recurrir a unas cuantas estrategias usando los ya consabidos medios clásicos de comunicación (radio, televisión y prensa) o de los que nos servimos los que no contamos con medios para pagarnos nuestros propios periódicos, léase las webs y redes sociales con las que se intercomunica un alto porcentaje de población de clase media. Los medios entonces están claros. Ahora la forma: se necesita llamar la atención dentro de esos medios puesto que hay tantísima información que uno tiene a desecharla inmediatamente, casi sin leerla. Sabemos que de leer todo lo que nos llega por la cantidad de canales por los que nos interrelacionamos con el resto del mundo, no tendríamos vida propia.
Unos de los libros más fáciles de vender suelen ser las biografías, sobre todo por esos grandes secretos escondidos que no sabemos del personaje retratado en cuestión (archiconocidos la mayoría de las veces por unos cuantos grupos de poder), léase músicos impotentes de tantas drogas y tanto alcohol que se han metido para el cuerpo y que no han dejado de hacer orgías para fotos con chicas playboy, políticos ejemplares que un día se dejaron acariciar por el aura del poder y el dinero fácil y con los años empiezan a chochear sin distinguir la ficción de la realidad, o las tan conocidas biografías de reyes y aristócratas que han minado la historia con escarceos baratos, abortos en viajes a las islas Caimán, o enfermedades mentales guardadas en armarios art decó heredados de la trapiña de sus antepasados. Como ya saben a qué me refiero, no voy a dar nombres, pero sí unas pequeñas reflexiones: ¿para vender libros de biografías hay que destapar secretos oscuros de las víctimas del mercado? ¿acaso esos secretos no son más que deslices humanos que convierten a reyes en verdugos y a las estrellas en personas débiles? ¿cuánto está dispuesto a pagar el comprador de libros por conocer secretos de sus ídolos, sus totems, y sus figuras públicas teniendo en cuenta que en un país como España la venta de revistas del corazón y de prensa deportiva supera con creces las publicaciones de divulgación educativa? Pues eso seguro que se lo podrán responder los publicistas, que tienen porcentajes y análisis de todos los movimientos y creencias del consumidor medio. Pero tampoco hay que hacer demasiados números para entender que si un bestseller se construye a base de estrategias comerciales, si mucha información es falsa o se tergiversa, si como lo único que le importa a los políticos son las cifras sobre le papel, entonces estamos vendidos (algo que ya sabemos hace tiempo) a dejarnos llevar por estrategias. A fin de cuentas parece que en eso consiste la vida, en seguir la rutina de Maquiavelo: el fin justifica los medios. El fin de todo ser humano es siempre vivir mejor (cada uno valora esto según sus referentes). Así que el vendedor tiene que convencer al comprador de que esa biografía conseguirá abrirle los ojos sobre sus ídolos, productos creados para matar el aburrimiento, igual que en la antigüedad se crearon los dioses y los demonios, y por tanto es esencial que compre ese libro (para mantener la empresa editorial cuyo presidente esta negociaciones políticas para crear una fundación con el nombre de tío-abuelo y así ahorrarse impuestos y poder viajar de vez en cuando a Suiza), vendiéndole que vivirá mejor a partir del momento que lo lea. Los suecos vivirán mejor cuando entiendan que su rey es humano y tiene deslices lógicos, aunque le pese a la iglesia. El mundo, en general, vivirá mejor cuando sepa que sus impuestos mantienen las cunas de alta alcurnia de la falsa historia, la que venden los medios, los publicistas, editores, distribuidores (y solo en caso de que les dejen, para más inri). Espero que algún día se puedan conseguir ejemplares de historias de verdad, sin maquillajes, sin ropas brillantes hechas con residuos tóxicos, sin etiquetas de marcas sustentadas por grandes holdings, sin alargador de pestañas de triple capa ni postproducción en motion para retocar las arrugas que da la edad, sin debes ni haberes políticos conseguidos al calor de un café en una cafetería ministerial donde los cafés cuestan la tercera parte que en una cafetería de la calle, sin detalles codificados ni necesidades de porcentajes para ganar batallas de pacotilla, batallas políticas, sociales, culturales, empresariales, vecinales... Espero que algún día los editores cumplan una función de vacío educativo de este mercado (que ojalá no lo fuera) y regalen historias de las pocas personas de verdad, esas que han conseguido no corromperse ante nada, personas que no son especiales por haber nacido en familias ricas, ni han conquistado los escenarios del mundo haciendo consumibles de usar y tirar, ni santurrones de pacotilla que se acomodan en los despachos viviendo de las rentas. Claro que los deseos y las esperanzas, ya no están, ni siquiera, bien vistas en este mercado porque parece ser que no venden, y eso... no facilita las cosas.

lunes, 5 de julio de 2010

TASUKETE/SOCORRO

Vivimos acosados por el marketing y la comunicación viral; el spam; la nueva publicidad encubierta y descubierta, lo que nos llega por los medios tecnológicos, pero que nos parece normal y no nos importa.

Les pondré un ejemplo para que se entienda. Hace unos meses me presenté al Premio Revista Eñe de Literatura Móvil, escribiendo varios microrrelatos. Y uno de los más votados la semana 19.04/25.04, el que escribí con gran cariño, fue este que a continuación publico:

TASUKETE Trazaban líneas en la arena con palos de bambú cuando los aviones se acercaron a la costa. Los motores de los B-25 les impedían escuchar el sonido de las olas serenas, un día soleado y triste. Segundos después de los bombardeos el piloto del último avión miró hacia tierra para ver si habían acertado en el blanco. Y allí, entre cuerpos sangrientos de niños de uniforme, quiso leer: TASUKETE!, la palabra que le persiguió el resto de su vida.
Autor: Twiggy Hirota Fecha: 21.04.10 Votos: 182

Hoy, más de un mes y medio después, me envían un mail muy curioso. Agradecen my participación en el concurso y me envían un link para explicarme quién es la persona ganadora y los finalistas. También incluyo el microrreltato de la ganadora porque me gusta:

Tienes las manos pequeñas, le dijo ella, con un deje de decepción en la voz, a su asesino.
Autora: Patricia Esteban Erlés

A continuación adjunto un link de una página sobre Patricia Esteban Erles, a la que que felicito por el premio de 3.000 euros. http://www.escueladeescritores.com/patricia-esteban-erles

Pero lo mejor de todo no es el premio, ni lo que muchos hablamos en talleres literarios sobre determinados premios dados de antemano -menos criticables cuando se trata de dinero privado y no público-, sino lo que sigue, que eso ya sí es ofensivo directamente. El mail dice así: "Para celebrar contigo el éxito del concurso, queremos hacerte una oferta muy especial: ahora puedes suscribirte a Eñe con un descuento del 20%." Perdón, ¿es esto spam o a mí me lo parece?

Conclusión: una soltera, residente en Madrid, que bien podría ser participante del 1,2,3, decide, a falta de la emisión de este programa, escribir varios microrrelatos, algo que le place desde hace algunos años, para el concurso de una revista que lee muy de vez en cuando y tiene por una revista de cierta calidad literaria...

Por supuesto si participa no es para perder, como la mayoría de los concursantes le gustaría ganar. Finalmente no gana. Pero bueno, se da con un canto en los dientes ya que gracias a las nuevas tecnologías y al boca a boca llegar a ser uno de los más votados de la primera semana, algo muy de agradecer a amigos y conocidos y desconocidos que lo han leído y votado, con la cantidad de gente que se ha presentado, es casi un privilegio. La autora, o sea mi otro yo, está contenta del texto que ha escrito, porque es exactamente el que quería escribir y contiene el ritmo y las palabras que deseaba. Y se siente realizada al haberlo compartido con sus amigos, conocidos y desconocidos gracias a una propuesta de alguien para realizar este concurso y la facilidad que nos permiten para determinadas cosas las nuevas tecnologías. Lo que ella piensa es que si le ha dedicado un tiempo muy valioso a realizar algo placentero y compartirlo y a su vez ha servido para que una marca literaria haga su abril y mayo y se de a conocer más entre un perfil de gente al que todavía no llegaba, gracias al sistema de votos, lecturas y búsquedas de los microrrelatos, ya está el contrato no escrito ni verbal claro. Lo que se conoce como el toma y daca. Así que ella solicita a la revista literaria que encima de haber dedicado varias tardes a escribir microrrelatos para ellos (por supuesto esperando ganar), no le vengan ahora vendiendo la publicación, que conoce de sobra, pese al amable descuento ofrecido, no a ella, sino a los cientos de participantes de este concurso, del que solo uno/una, Patricia Esteban Erlés, conocedora del medio y los mediadores, ha ganado los 3.000 euros del premio (insisto, felicidades). Pues bien, eso es lo que es una campaña de marketing viral: un mes y medio anunciándose en diversos lugares literarios para captar a la gente a participar en el concurso, el sistema de votos y lectura apto para que los propios concursantes soliciten a sus amigos la lectura y lo compartan (cadena viral), y finalmente el remate, la estocada, por si no te había quedado claro, de regalo, unos gramitos de SPAM (droga dura donde las haya): no ha ganado nada, nada de nada, bueno sí, ha ganado participar con nosotros, y además, cuando compre nuestra revista a usted por ser exclusivo y simpático, le vamos a hacer un descuento. ¡Qué subidón! Pregunta ¿cuánto les ha costado la campaña de marketing directo? ¿Se la desgraban? ¿Quién se va a tomar unas gambas a la plancha a la salud del complejo y trivial mundo de los concursos literarios? Yo no, desde luego, que estoy pelada. Pero sí, buen provecho que invita la ganadora, y no me envíen más spam, por favor.

Insisto que Eñe es una revista para pasar el rato, y que no tengo nada en contra de ella, sino en la tomadura de pelo del concurso, igual que la tomadura de pelo de millones de cosas que nos llegan a diario por la red, unas que se ven a la legua, otras que cuesta un poco más discernir si tienen tongo o no... Pero vamos, lo que está claro, y cada vez más, es que el branding, la publicidad, la comunicación y el marketing virales, junto con el dichoso e ilegal e irrespetuoso SPAM tratan de colarse por todos nuestros sentidos sin ningún beneficio real a nuestra persona, aunque aparentemente nos ofrezcan el oro y el moro, como un cutis más fino y un crecimiento de pelo para calvos totales en menos de tres días.

Como ya se que de momento no voy a ganar determidados concursos, decidiré si me presento o no a aquellos en los que todavía se puede competir en igualdad de condiciones y leyéndome antes la letra pequeña, puesto que mis mails están abarrotados de "virus publicitarios" para consumir tiempo, dinero y energía. Personas que antes te escribían para venterte un curso o una revista ahora piden donativos para pagar los viajes de sus hijos a realizar actos sociales divinos, y otros te venden el año nuevo, en el que dios, mediante el elixir de la vida, se va a personificar en los creyentes para sus gloria respectiva, y los demás mortales a jorobarse... etc. etc. etc.

A estas alturas poco me queda que decir. ¡Viva el consumo y el moreno de playa! Y cuando gane un concurso literario, ya invitaré yo a las gambas, pese a que el iva en los restaurantes haya subido al 18% y para cuando a mi me toque ganar, esté por las nubes. Tasukete, kudasai.

domingo, 20 de junio de 2010

SHODO TO SUMI E

Del camino de la escritura, Shodo, practicando hiragana, katakana y kanjis durante semanas, he empezado a entender el amor por "Los Cuatro tesoros del estudio" que son: el papel -de arroz o de pulpa de bambú-; la barra de tinta -hecha de hollín de materiales como el pino quemado o el negro de humo que una vez mezclado con agua nos da una textura de tinta líquida más o menos espesa (gradación de tonos negros y grises)-; el pincel -de oveja, lobo, tejón o mixtos...-; y el tintero -de piedra dura y porosa donde se fabrica la tinta. Este arte milenario que lleva todo un proceso riguroso para emprezar a imprimir sobre un papel de arroz o pulpa de bambú (generalmente A4) ideogramas o kanas lleva consigo una actitud, un saber estar frente al tiempo, al espacio, al equilibrio, a la meditación. Uno no busca esa actitud, uno poco a poco se va encontrando con ella pues tiene una especie de retroalimentación con la práctica de la escritura en sí. Para llegar a ser maestro de Shodo se necesita tiempo y dedicación, una práctica constante, un acercamiento al arte de la caligrafía que aquí, debido al alfabeto, poco se practica (cada vez menos gracias a los teclados de los ordenadores) y poco se cuida.
Mi bisabuelo español era un maestro que tenía una caligrafía de moda en los inicios del siglo XX, una letra de una legibilidad excelsa, redonda y con ciertas florituras en las terminaciones, algo que heredaron algunos de sus hijos y que éstos, a su vez, trataron de transmitirme cuando ya el estilo de la caligrafía cambiaba al ritmo del crecimiento personal y la tecnología. ¡Cómo hacer una caligrafía magnánima cogiendo apuntes a toda velocidad en la Universidad! No parece muy práctico ni fácil. Sin embargo el Shodo sí te obliga a ese tiempo de reflexión, del detalle, del comprender el ideograma en un determinado espacio, de encontrar un equilibrio y reflexión sobre el mismo en el simple trazo. Cuando uno practica Shodo la mente se ocupa en la ejecución de la pincelada, el fluir de la tinta. El olor de la misma penetra por la nariz y se adhiere al cerebro, como si de una adicción más se tratata, y entonces uno desea casi convertirse en tinta, pincel, dejar deslizar la mano, ponerse de pie (mejor que sentado) y expresar a través de la mano rasgos, formas, movimientos...



Y es así como uno, casi sin buscarlo, llega al Sumi e, pintura a tinta china, donde se celebra expresar el espacio, la profundidad de campo, la armonía en la composición de un dibujo relacionado preferentemente con la naturaleza. Supongo que el Sumi e es un paso más avanzado que la caligrafía pues para lograr un buen dibujo también se necesitan conocer muchas más técnicas a la hora de relacionarse con el pincel y la tinta. A medida que me adentre en el maravilloso mundo del Sumi e (ayer hice varios ejercicios de hojas de bambú) imagino que descubriré una relación más comprometida como para poder hablar con soltura de ello. ¡Hasta ver estas obras realizadas en tinta china es un arte en sí mismo!, relaja la vista y exalta las emociones primarias, esas que nos acercan a nuestra naturaleza más remota y gracias a las que somos los que somos y quienes somos. Si hubiera más arte y menos guerra las relaciones humanas ganarían en empatía, calidad e igualdad. Aunque fue también un chino, Sun Zi, el que tuvo la feliz idea de escribir una obra conocida como El arte de la guerra, por la época imagino que lo hizo con tinta y pincel. Llegados a este punto, poco más puedo decir más que disfrutar de la elegancia del arte te permite olvidar el eterno conflicto del ser, aunque solo sea temporal.

viernes, 18 de junio de 2010

SAYONARA, SARAMAGO

Al día siguiente no murió nadie. Así arranca Las intermitencias de la muerte de José Saramago, Premio Nobel de Literatura, 1998. Hombre lúcido que nos deja hoy para soñar con su amada en el silencio; su amada lengua, su amada idea del mundo, su querida ilusión rota, su amada sabiduría cansada y agotada de tanto despilfarro e ignorancia.
Ahora los títulos de Saramago volverán a ocupar los escaparates de las librerías y su señora Pilar mantendrá vivo su nombre: sería todo un detalle si tan solo pudiera orientar la fundación para la formación de jóvenes escritores...
Conocí a Saramago en Barcelona y de él solo me queda el recuerdo físico de un beso y el anímico de sus textos penetrantes. Cuando todo le llegó de repente con el Nobel, entonces tuvo unos años de locura infernal, viajes, conferencias, portadas de periódicos y revistas culturales, hasta que le llevaron a una isla para acabar mirando al mar, apagándose en una época agónica, sin fuerzas para ver más. Seguir la vida de Saramago desde el 22 es entender la atrocidad del nacimiento y el crecimiento del neoliberalismo, pues él ya veía hacía tiempo el lugar al que nos llevaba el bombazo económico-financiero y todas sus consecuencias. Murió plácidamente, dicen, espero que soñando con todo aquello que verdaderamente quería, la juventud, la justicia, la verdad. Poco a poco los Saramagos se van y nos dejan un camino labrado sin semillas para plantar. Me pregunto si al final decidió hablar con el Otro, o simplemente se tiró al mar, de cabeza, y buceó rejuvenenciendo a medida que llegaba a asir las sonrisas de las sirenas. Me gusta preguntarme cosas sin respuesta, mejor así. La mayoría de las respuestas que me dan son mentira.

Para más información sobre Saramago:

http://issuu.com/acescritores/docs/r100optimizado

Número especial dedicado a Saramago de República de las Letras, la revista literaria de ACE.

sábado, 12 de junio de 2010

MI ABUELO


A las 5 de la tarde caían chuzos sobre el pavimento de la ciudad. Los que no se habían recogido bajo los alerones de los edificios de tres plantas nadaban avenida abajo para desembocar en el río prohibido. Ahí, en estado de descomposición, se exponían los cuerpos asesinados de cientos de campesinos que tenían sus tierras cerca de las plantaciones de los narcos. Parecía un desfile de la moda de los muertos. Los que caían al río como en estado de gracia gritaban de pavor augurando un final inesperado. Dichosa lluvia torrencial, metereología divina que capa voluntades y sueños. Claro que, no se podía esperar otra cosa en el trópico.
Mi abuelo, pequeño agricultor, había ido de compras a la ciudad cuando tocaba la hora del baño no deseado, limpieza de inmundicias y aseo necesario para poder respirar por sus calles. Nunca hacía caso de los avisos televisados ni radiofónicos: "Por favor, no salgan de sus casas a partir de las 5 de la tarde". Siempre sospechaba que había que hacer lo contrario de lo que proponían los noticias. Él fue uno de los llegó al río prohibido sin pagar billete de ida, con los pantalones roídos por el roce con el suelo, y los condos sangrientos. Sin embargo no sentía dolor.
Algunos ciudadanos se quedaban agarrados de las farolas, los bancos, y alguna qué otra rueda de coche, tratando de no caer y perderse en el río del olvido. Incluso otros trataban de ayudar a los que acelerados con el descenso pedían ayuda. Mi abuelo nunca fue de esos. Él descendía en posición de sentado, frenando la fuerza del agua con la suela de las botas de goma, el culo y los codos. No gritaba, tan solo observaba las consecuencias de una lluvia inesperada. Ya no se oían tiros desde las montañas, solo gotas y regueros, gritos y sollozos. Cuando desembocó en el río un cadáver frenó su llegada e hizo de barco para él, ya que mi abuelo nunca aprendió a nadar. Le habían contado, había oído, incluso había visto en fotos..., pero la realidad siempre era más sórdida. Sujeto al cadáver navegaba río abajo junto con otros barqueros de su misma clase social, que se miraban en silencio, hermanándose ante la injusticia de su condición. Y sin embargo todos sabían que poco podían hacer en ese momento, rodeados de cadáveres, desbordados por la corriente opresiva del río, llevados a una velocidad de vértigo, en unas barcas sin frenos, gasolina ni timones. Barcos muertos, agujereados, por los que entraba el agua y eran proclives al hundimiento. Entonces mi abuelo, llevando la contraria hasta la misma corriente, se valió de los huesos de sus brazos, para subirse encima del barco muerto que le llevaba a un lugar desconocido. Cuando lo consiguió trató de agarrar a otro campesino que miraba aterido hacia la muerte, y le empujó con fuerza para que se subiera sobre su muerto. Y así hizo con varios, hasta conseguir un desfile de moda de canoas, con remeros fuertes y apuestos encima. Entonces mi abuelo agarró la mano con fuerza de los dos que tenía a su lado y les pidió que hicieran lo mismo, creando una cadena de remeros, unidos en horizontal, montados sobre sus cadáveres, hasta que los dos de los que estaban en las orillas del río consiguieron asirse a unos troncos de árboles en plena floración. Así, entre todos, crearon una presa, un parapeto, donde desembocaban muertos y vivos y los vivos subían encima de los muertos, caminaban sobre ellos, hasta llegar a las orillas y agarrarse a los árboles que llevaban años mirando el espectáculo en silencio.
La lluvia cesaba con gracia. Los muertos hacían su servicio. Los vivos se escapaban de la muerte unidos ante la tragedia, y de ahí, subían calle arriba, de nuevo a la ciudad. Con pancartas hechas con jirones de la ropa de los asesinados por los narcos, protestaban frente al los gobernadores, pidiéndoles solo dos cosas:
- construir una ciudad horizontal.
- fundir las balas y las armas para tapiar el río de la muerte y convertirlo en un camino peatonal, para uso y disfrute de todos los ciudadanos.
Mi abuelo murió hace cuatro años. El río de la muerte sigue llevando muertos hacia el mar. Y la ciudad se está descomponiendo. Algunos creen que mi abuelo fue un héroe. Yo también lo creo. Estoy aprendiendo a remar.

jueves, 3 de junio de 2010

LA SILLA DE KAZUO OHNO


Cuando fui al estudio de Kazuo Ohno, en Kawasaki, y vi su silla roja, en la que pasó muchas horas sentado, meditando, con flores rojas encima, me dije que si no fuera porque su hijo estaba delante, habría cogido el ramo de rosas, los habría apartado y me habría sentado allí mismo para echar una siesta y viajar a 1960. Me hubiera gustado saber qué pensaba el maestro cuando rodaba las primeras películas. La desnudez de sus movimientos expresionistas, la crítica al mundo de la posguerra japonesa, o quizás solo el arte como forma de expresión, de su única necesidad vital.
Ese mismo día sabía que Kazuo Ohno estaba postrado en su cama, a tan solo 10 metros del estudio, en su casa familiar, en la que llevaba muchos años viviendo. Prácticamente pasado el siglo de vida no hablaba, pero podía sonreir por dentro. Realmente deseaba ir a verle pero no era el momento para molestar al maestro, así que me conformé con su silla, sus rosas, su piano, su foto preferida de La Argetinita, la herencia de su hijo, sus documentales y sus libros.
Y ayer, con 103 años, por fin dejaba la cama en la que tanto tiempo llevaba postrado, menos que en su silla, pero seguro que otro lugar donde le dio tiempo a pensar sobre el baile, la historia, la política y la verdad de su Japón mientras nacía su nieto y crecía en su regazo.
Querido Kazuno Ohno, muchas gracias por todo lo que nos has enseñado y ofrecido. Algún día, cuando podamos reunirnos en el limbo, podrás explicarme por qué tu silla tenía un ramo de rosas rojas encima, mientras tú viajabas a otros tiempos.
Cuando Noriko termine el documental sobre tu arte, en el que lleva más de cinco años trabajando, a lo mejor, entenderé la razón verdadera por la cual desde que vi tu silla no he dejado de soñar con ella. Arigatou gozaimasu.

martes, 18 de mayo de 2010

¿QUIEN PAGA EL PATO?

Sí, si, que pague la banca y los/las que utilizando su cargo se han enriquecido haciendo de intermediarios/as entre los que lo tienen porque ya a sus abuelos/as les gustaba amasar fortunas (a costa de vísceras, insultos y sangre), y los/las que se dejan pensando que entrando en el juego les va a caer algo. Señores y señoras, llevamos muchos años sabiéndolo y muchos años de silencio -si, se habla en petit comité, pero nadie da la cara-, gracias a la pedazo de prensa que alimenta de basura los hogares a diario y a los fantásticos asesores que siguen pensando que en la prensa está el voto. El voto es un papel de mierda que solo sirve para seguir beneficiando a los que llevan años trepando y viviendo de las rentas. Gracias señores y señoras que llevan años sobornando y dejándose sobornar por ser tan sumamante incorrectos/as, por llevarnos a la bancarrota y por ser tan avariciosos/as. Detestado sea ese dinero que convierte a los hombres en alimañas de la opulencia y la opresión, sin importar su raza, sexo y edad y clase social, sus tendencias políticas, culturales y/o sexuales. Y el señor/a (Jesusa) sea con ustedes, porque lo que es el pueblo ya lleva muchos años aburrido de su patetismo.

jueves, 6 de mayo de 2010

CUBIERTOS DE MIERDA


Hoy he recibido un email de un viejo amigo al que hace tres días, y después de tres años, encontré de casualidad en la cola para entrar en el cine. No hablamos demasiado, lo justo para entender que nuestras vidas eran míseras, y sin embargo... ¡parecíamos unos privilegiados! Él estuvo un año con problemas de espalda, hasta que le operaron de la hernia discal que padecía, y pasó cuatro meses en el hospital rodeado de locos debido a que se le infectó la herida de la operación. Estuvo de baja unos meses hasta que volvió a su trabajo, y le despidieron. Como tenía poco paro, no más de seis meses, pese a que llevaba trabajando 3 años en una empresa y 1 en otra -debía que elegir opción A o B-, y el paro no le daba para pagar el alquiler, comer y pagar sus gastos habituales, incluído tabaco -del coche se tuvo que deshacer malvendiéndoselo a un amigo que trabajaba en un desguace-, se dedicaba algunos días a la semana, algunas horas al día, a ayudar a un socio-amigo que tenía una empresa de restauración de muebles. Gracias a este trabajo cobraba algo de dinero en negro y así podía pagarse sus gastos habituales y parte de sus gastos de superviviencia. Pero resulta que dos días antes de nuestro encuentro había desubierto que su socio-amigo debía dinero a un montón de gente desde hacía cierto tiempo y esto le había creado cierta desconfianza, en el amplio sentido de la palabra. Por su fuera poco su novia, perdón, ex-novia, le llevaba robando unos meses un porcentaje de ese dinero que cobraba en negro, hasta que se dió cuenta y la largó de su casa y amenazó con denunciarla (se enteraron las mitad de los vecinos del edificio). Esto último me confesó que no pudo hacerlo. También le acababa de llegar un burofax del penúltimo trabajo que tuvo que, sin darse cuenta, le habían pagado de más: 72,67 euros, y le reclamaban el ingreso inmediato de ese dinero. Y entonces, cuando yo le escuchaba con gran perplejidad, no sólo por lo que oía, sino porque me sonaba todo demasiado cercano, tuvimos que entrar a ver la película en la que habíamos coincidido: Soul Kitchen, sobre las tribulaciones que vive un inmigrante en Hamburgo para sacar adelante su negocio, con hernia discal incluída y cuernos de su novia con un chino. Nos callarmos cuando empezaron los créditos de arranque. Al salir nos deseamos lo mejor para nuestras espaldas: la suya y la mía (yo llevaba varios meses de fisioterapeutas) y nos dimos nuestros mails porque él, aunque tiene cuenta facebook y somos amigos hace meses, dice que no lo usa: es un truño... No deja de llegarte publicidad y chorradas todo el santo rato. Vamos, que yo no estoy aquí para perder el tiempo.
Pues bien, os adjunto la carta de mi viejo amigo porque creo él representa a una gran mayoría de españoles entre 30 y 40 años, y a los menores de 30 que quieren crecer antes de tiempo y a los mayores de 40 que no envecejen nunca. Desde luego no representa a los mayores de 40 que no conocen la palabra "cambio reactivo generacional", ni a los menores de 30 que viven con sus padres y no dan ni chapa: los que llaman de la generación nini (¿ni pinchan ni cortan? Más bien todo lo contrario...
Dice así:
"Querida amiga:
Me alegró mucho verte el otro día en el cine (aunque hubiera preferido habernos encontrado en un bar de copas y habernos puesto hasta el culo de beber, claro que como solo podemos permitirnos dos copas, porque cuestan un ojo de la cara, no creo que hubiéramos llegado a cambiar el mundo o a destrozar el mobiliario urbano, ambas cosas gratamente divertidas cuando uno se siente identificado con el interlocutor). Como te decía el otro día, lástima que tu novio te esperaba en casa con la cena en la mesa y no pudimos seguir, estoy hasta los cojones de todos los chupapollas de este santo país. Sí, claro que soy un privilegiado, como concluímos el otro día. ¿Y sabes por qué? He decidido tirar la tele por la ventana, a lo vídeo I´m back, I´m a rock & roller and I´m still a star, in spite my age... de Miguel Ríos, conocido entre mis colegas de barrio como Mickey Rivers. Así que ya no veo a los patanes e impresentables de políticos que tenemos en este país que todavía no han superado la mierda de sesenta años del clan de los bigotes: Mr. F; Mr. T y Mr. A y que viven a la sombra del árbol que más fruta les da, aunque esté podrida. Son unos avariciosos y unos clasistas. Se pasan los días chupándose las pollas unos a otros y contándonos una sarta de mentiras para que no nos levantemos de nuestro sofá y sigamos viendo el fútbol mientras nuestras mujeres cuentan los céntimos de euro para comprar una barra de pan. Algún que otro día veo vídeos en youtube para reirme del circo y la puesta en escena de estos señores que no tienen ningún problema económico (les deseo sólo la mitad del dolor de espalda que yo sufrí y sigo sufriendo, aunque ellos arreglarán sus poblemas en médicos de Alemania o Estados Unidos). Y sí, indudablemente me río, pero después de la risa me quedo impávido y me entra un sarpullido por todo el cuerpo. Mi madre, que a veces me trae comida para que no me muera de hambre, dice que el sarpullido es por las alergias primaverales, y el que duerma 9 horas diarias, también. Pues no, madrecita, no. Tengo una depresión de caballo y estoy hasta los santos cojones de toda la mierda que me trago al día (y eso que intento escapar de ella). Si paso por la calle y veo algún que otro titular en El País, Público, El Mundo, ABC, Metro, 20 minutos... ya me pongo de mala leche. Y no digamos si me da por hablar con algún que otro señor en la calle cuando me fumo un cigarro para olvidar mis males... Siento, amiga, contarte todo esto así, a bocajarro, y de esta manera, pero el otro día, al encontrarnos, me di cuenta de que podía contar contigo. Podía contarte todo esto y entenderme, como lo hace la mayoría de gente con la que hablo. Llevo tres meses escuchando a desconocidos, conocidos y amigos (cosa que no saben hacer los políticos) y ninguno me ha dado una buena noticia: al que no han echado de su trabajo (que es el 70%), le han diagnosticado una enfermedad o se ha separado de su pareja, le han robado o le han tomado el pelo. Eso sin contar los autónomos, seres intrépidos en este mundo del mercado devastador, que llevan años sin cobrar y buscan dinero de debajo de las piedras para pagar los burofases y los monitorios...
Pero no me voy a extender mucho más. Tú y yo sabemos, que con nuestros 700 euros al mes, que sacamos entre unas cosas y otras, somos unos privilegiados: no tenemos hijos, nuestros alquileres son razonables e incluso han bajado un poco, tenemos tiempo para curar nuestros males, para ver florecer las flores, para ver partidos de fútbol, para leer en papel y para ir al cine a ver las pocas películas que merecen la pena. Tú y yo sabemos que no ganamos mucho, pero que así no nos roban mucho, porque si pagáramos más impuestos, algún hijo de puta a través de sus múltiples intermediarios, se lo habría llevado por la mano a algún paraíso fiscal para darse la vida padre, irse de putas, y pagarse vinos de 400 euros. Tampoco nos preocupa la educación ni el futuro de este país de la picaresca, de la burla y de la mediocridad, donde lo más sensato que uno puede hacer es meterse en las páginas de internet y relacionarse con gente de otros lugares que no sufren tantas enfermedades, estrés, depresiones y que no están tan acojonados por pensar qué va a ser de vida en este país infectado. Y no nos preocupa porque además de no tener hijos, no tenemos espectativas, más que las básicas: comer, dormir y cagar. Mientras tengamos eso resuelto, podemos seguir tirando... Aunque nos hubieran acostumbrado al mundo de la opulencia y el consumismo por pura inercia de un sistema donde todos los poderes están corruptos y rozan la ignorancia ética, social y de convivencia. Gracias a que nosotros nos reimos de su circo y su miseria y que nos da igual, todo ellos siguen agrandando el album de fotos para la posterioridad.
Amiga, un placer. Se que me entiendes, y espero (más pronto que tarde) poder ponernos pronto hasta las cejas de todo: comer de la hostia, beber como si no costara, y meternos mierda hasta reventar para escapar de la miseria.
Y de postre, te voy a enviar un mitin memorable, que salía en esa película en la que también, como por arte de magia y por la conexión energética que existe en nuestra vibración humanoide, también nos encontramos. ¿Te acuerdas? Era Team América: World Police, de 2004, y la decía Gary Johnston, el actor de la barba cutre. Salimos cantando del cine: Aids, aids, aids, aids.... Aids, aids ¡aids! Gary Johnston recuerda la frase de su mentor en el clímax de la película: We're dicks! We're reckless, arrogant, stupid dicks. And the Film Actors Guild are pussies. And Kim Jong Il is an asshole. Pussies don't like dicks, because pussies get fucked by dicks. But dicks also fuck assholes: assholes that just want to shit on everything. Pussies may think they can deal with assholes their way. But the only thing that can fuck an asshole is a dick, with some balls. The problem with dicks is: they fuck too much or fuck when it isn't appropriate - and it takes a pussy to show them that. But sometimes, pussies can be so full of shit that they become assholes themselves... because pussies are an inch and half away from ass holes. I don't know much about this crazy, crazy world, but I do know this: If you don't let us fuck this asshole, we're going to have our dicks and pussies all covered in shit!
Y esto, en resumen es lo que pasa aquí: que estamos cubiertos de mierda gracias a la ignorancia porque somos incapaces de follarnos a los gilipollas. Espero que la próxima película en la que coincidamos, que no sea un 3D de pega, podamos sacar alguna qué otra conclusión... Pues parece que los que sustentan el sistema desde sus despachos, están tan enredadados en mantenerse a flote, que son incapaces de ver más allá de lo que les cuentan sus patéticos asesores y todos los pelotas de mierda que dependen de ellos directa e indirectamente, que son muchos. Hasta pronto, amiga. Y cuida esa espalda, que espalda no hay más que una, y el hospital está llena de locos y de enfermos, tantos que hay cola de espera, como en el inem, en los comedores sociales y en los bares que ponen los partidos de fútbol codificados con una pantalla de leds de 56 pulgadas.
Por cierto, quería, ya para terminar, proponerte un trabajillo..."
El email de mi viejo amigo sigue, pero la propuesta que me hace es tan sui géneris que prefiero procesarla antes que exponerla. Una vez que la digiera la colgaré en el blog para preguntaros qué opinión os merece. Pero antes debo consultarla con la almohada de espuma con la que convivo hace casi 20 años. Yo le deseo a mi viejo amigo todo lo mejor, igual que a todos los que fácilmente se pueden/nos podemos (me incluyo) identificar con él. Estoy segura de esto solo es el principio de una buena amistad.