lunes 14 de diciembre de 2009

CARTA A KAFKA



Querido: El Museo de Kafka en Praga es de un oscuro casi obsceno. Tu sufrimiento y complejos ante la figura de un padre castrador quedan patente en tu obra, pero ¿por qué tu oscuridad, tus ojos de zorro apaleado y la huella de la humedad de Praga se mascan en los rincones de la casa en la que viviste con su familia? ¿Por qué paredes, textos en alemán y en checo, mujeres, amigos y familiares del gran Kafka, o del referente Kafka, quedan empequeñecidos y oxidados entre tanto cristal, metal, agua y oscuridad? ¿Por qué no crear un ambiente más cálido para el placer del viajero, tocar los tejidos que te dieron calor, ver las plumas de colores que llevaron tus amantes en sus sombreros, reescribir sobre tus cuadernillos con tinta hirviendo, y saludar al autor tocándole con la calidez de la piel y el entusiasmo del pupilo contemplando al maestro? ¿Quién quiso que permanecieras entre enormes cajones de escritorio helados, lacados de negro y plata, bajo un aspecto lamentable y pendenciero de sufrimiento que no han dejado de retratar en documentales y películas de ficción sobre "el hombre metamorfoseado" consecuencia de lo único que entendían en tus textos, el tormento? Quizás otros no lo vean de la misma manera, quizá ese día que traspasaron el umbral hacía calor fuera de Museo y al entrar el golpe no supusiera más que un alivio, pero para mí, en parte admiradora, seguidora y amante a ratos de tus ojos de zorro empequeñecido por la sombra de todo lo que se avecinaba, para mí, digo, supuso un terrible trauma: la sensación de que, a veces, por mucho que aportes a la humanidad, es mejor que te dejen morir tranquilo, que no utilicen ni tu imagen ni tu pensamiento para conseguir una lectura errónea y usarla como si tú, vivo, estuvieras hablando. Tú convertido en un reclamo publicitario, un reclamo para hacer dinero, para mantener viva una imagen irreal de lo que realmente percibiste, para que tus detalles más intimos, desconocidos, se justifiquen en el trabajo de personas que jamás te conocieron, y a las que un señor puesto casi a dedo por una gran mayoría iletrada, pidió para justificar su trabajo te hicieran un retrato robot y un homenaje para tu permanencia. ¿Es eso lo que realmente querías? No hay nada más eterno que el calor del sol que nos hermana, ese que hace crecer aquello que nos alarga la vida, y que devoramos sin ser conscientes. Y tu sol son tus ojos, ahí dentro una llama resplandece para avisarnos de toda la basura que existe y que jamás dejará de existir, puesto que de la basura venimos y en basura nos convertiremos si por ella entendemos polvo y restos de materia en plena transformación. Y tú, sol y polvo, y tú, zorro y amante acomplejado, y tú caminante por las maravillosas calles de la Praga de principio del siglo XX, te has transformado en un Museo oscuro para que los turistas que han leído tres cosas sobre tí vayan a verte convertido en frío y miedo, en tristeza y llanto. Yo, querido, deseo más bien tu calor. Acercarme al hombre que pensó y no al pensamiento del hombre que mataron. Porque dando calor al hombre es más fácil rozar su pensamiento. ¿O no?

jueves 3 de diciembre de 2009

VIRGILIO PIÑERA

Un humano que quería ser escritor.



"Perdido todo;
le quedaron ciertos libros.
Cerrados, semenjan ataúdes,
y abiertos, cunas propicias".


Así es, un libro cerrado no es más que un volumen que ocupa un espacio sin dueño (¿Será el espacio la excusa para su exterminio?). Para poco sirve si no se abre -aunque en algunas casas lo utilicen para "rellenar" las estanterías, "decorar" las habitaciones, o "calzar" las mesas cojas-. Pero un libro abierto, uno de los buenos, esos que te llevan de viaje, que te enseñan y te conmueven, un libro pensado, realizado con sangre y sudor de un ser que sufre por los demás, que entiende, y que apenas puede hacer más que gritar y vomitar su rabia sobre una hoja en blanco, como así hicieron muchos, Kafka, Gombrowicz, Lezama Lima, Modiano, Mishima... Uno de esos no ocupa, sino que se filtra a través de los ojos y se convierte en materia prima para generar nuevas "ideas" unidas a las que ya lleva uno consigo durante años. Ahora que vivimos perdidos todos (aunque sobre esto habría mucho que decir -más bien ahora nos estamos encontrando, pues antes sí que estábamos perdidos sin darnos ni cuenta-), tan solo nos quedan ciertos libros ¿pero qué libros? ¿Quién los elige? ¿Por qué? ¿Para qué...? Abro libros elegidos, libros queridos, aquellos que pasan de mano y mano y entre medias surge la caricia. Una sonrisa tenue, un ayer. Un poco de Virgilio Piñera. Un poco de amor. Libros y palabras. A veces uno quisiera callar, como así hago durante largas temporadas. Tanta información, tanto destello baladí, tan triste la realidad que nos rodea, tan miserable el comportamiento de los herederos... ¡Siempre tememos ser bombardeados! Lástima.

El jueves 10 de diciembre, a las 19:30, iré a Casa América a escuchar a Andrés Sorel y Antón Arrufat hablar sobre Virgilio Piñera, al que se ha dedicado un monográfico de República de las Letras, la publicación de la ACE. No obtendré más respuestas, pues éstas, se gestan con cierta precaución. Pero será un placer escuchar en boca de amigos las palabras dedicadas a otro grande, otro personaje sensible (pues llega un momento que el humano que quería ser escritor se convierte en el personaje que él mismo ha creado), un Virgilio Piñera pensante, un cubano visionario. Allí nos veremos con el entusiasmo bajo pues, en estos tiempos, debemos cuidarnos de los devoradores y aquellos seres intrépidos que sin escrúpulos quieren comerte las entrañas. Allí nos veremos en silencio, en comunión y sin iglesia.

jueves 20 de agosto de 2009

NATURE GIFTS

During HANABI, Asakusa, Tokyo. 27th Juoly 2009.
Now is easy to understand the words, the landscape, the reality of a part of my soul. We need weapons to develop what´s under the first sight. Maybe language, body and eyes. Ears and spirit... Our heart (kokoro) is moving faster and happy, tasting the real flavour of sushi and smeling the breath of nature. The boom-boom sound of my heart joins with the cicada (semi) songs in summer. The hole Japan is dancing with their songs in Hiroshima´s bombs anniversary (August, 6th, 1945) while skin becomes as wet as the effort of making love with crazy passion. Wet eyes but no tears. Only emotions flourishing in colours. Nature is so brave in this country that people need to hide in their grey, white and black soft cotton. Only summer kimonos (yukata) are still lighting the bodies of natives and visitors to celebrate the tradition of Japanese past. And the fabric they are made of reflect the same flowers (hana) and beauty in the real nature.


But me... No wonder why the ego is flying away. I´m becoming part of here: clouds, mountains, water, flowers, animals, buildings, trains... People. Here It is not common to use the I (watashi) to talk about oneself, maybe because an individual is not "I" from inside, the place were words come from. Maybe here we are the delicacy of senses translated into a new substance, the same substance we are all made, doesn´t matter the country we were born, or the time, or the period of the year... In spite of the idiosincrasy of Japan. But yes, it is certainly that this substance differs from what we feel from outside, what we breath from mother nature.


So travelling, moving, knowing and sharing give us more substance. And the more we have the more part of nature we are (naturally the soft and beauty nature). Only species that can´t understand, become or maintain aggressiveness. But yes, I am flying again from flor to flor. My wings are shinning now. It is supposed I should explain everything that I see for you to evaluate what´s on here appart from my essence, but I am sorry, I can´t. You must feel by yourself (to understand our nature). Come and see the beauty of this country, the softeness over the war, the marvellous and superb nature over destruction. If you see inside things it is easy to forget about bombs; indeed it is possible to create armony from ashes and hate. It is not only possible, is one of the best ways: to forgive and try to forget. Once you know horror the only thing you want is to do everything good and nicely because it is our essence and because, above all, it is the best way to understand this gift.


Yukata bow. During Tokyo summer HANABI.

sábado 6 de junio de 2009

ON THE GRASS

Mientras las plantas crecen, los colombianos envían escarabajos a Japón y un avión desaparece bajo el Atlántico, los mexicanos presentan al mundo unas plantillas para zapatos de mujer que producen feromonas. Se han creado plantillas relajantes y adelgazantes y ahora llegan plantillas para excitar inconscientemente a los hombres mexicanos, de momento, puesto que "todavía" no se comercializan fuera de México. Sin embargo yo me pregunto ¿por qué precisamente México, uno de los países más machistas del mundo, necesita que los hombres tengan, todavía más excusas para "ligar" con una mujer? ¿Quién ha inventado esta atrocidad? ¿Y quién es la tonta que se las va a poner? ¿Está Juárez en México, lugar dónde ejecutivos adinerados pagan por cazar mujeres con grandes escopetas mientras la policía se forra haciendo la vista gorda? ¿Qué pasaría si las mujeres de Juarez utilizaran estas plantillas? ¿Estamos luchando las mujeres de verdad por nuestros derechos? Cada día lo tengo menos claro. Si ni siquiera somos capaces de ser conscientes y conocernos a nosotras mismas ¿para qué queremos atraer a los compañeros en las oficinas y en las discotecas? ¿No nos vale con los colores vistosos que nos obligan a comprar las marcas de moda, las formas del diseño, las colonias olorosas, los peinados "cool", las pinturas creadas con las focas y las ballenas asesinadas y con la silicona y los miles de apósitos inventados para parecer, en este mundo capitalista-narcisista, más atractivos? ¿Y dónde se ha quedado el contacto con la naturaleza, el olor natural, la belleza del todos somos distintos y auténticos con nuestro adn y nuestras arrugas que conforman el mapa de nuestra vida?
El otro día fui a una fiesta en el Museo del Ferrocarril. 1.000 metros de césped. 300 pies sin zapatos sintiendo el contacto con la tierra en una ciudad, Madrid, que trata de no quedarse atrás y de seguir haciendo eventos alternativos. 3 metros de ese césped están en la cocina de mi casa, una casa sin terraza. Encima bolsas de reciclaje. Todos los días lo piso con los pies descalzos para recordar de dónde vengo y hacia dónde voy. Todos esos mismos días me pregunto para qué necesitamos plantillas con feromonas y sonrisas de productos cancerígenos. Los mismos que me pregunto cuántas mujeres en el mundo están dispuestas a ser, por encima de todo, en lugar de tener. Supongo que la felicidad que busca cada uno es tan diferente que las grandes empresas se aprovechan de todo este caos y futilidad de una falsa belleza. La crisis no es más que una falacia para desclasar a la clase media que se olvida de sus males consumiendo. Después de la experiencia de caminar sobre los tres metros de césped que sobreviven en la cocina creo que me niego rotundamente a comprar plantillas con feromonas, escarabajos de la suerte, o pintalabios rojo pasión a costa de enriquecer a gente sin escrúpulos para, sencillamente, sentirme, sin serlo, más guapa. No necesitamos ninguna organización sin aparente ánimo de lucro para recordar a los capos del sistema lo mal que están haciendo casi todo (aunque no está mal del todo que denuncien las aberraciones); nos necesitamos a nosotros/nosotras, íntegros, conscientes, ecológicos, virtuosos, semilibres y luchadores. Dejemos de creer en los cuentos de hadas y sobre todo en la comercialización de nuestro cuerpo. Pongamos los pies sobre la tierra, sobre el césped, y recapacitemos...

miércoles 6 de mayo de 2009

PENSAMIENTO Y LITERATURA

Este vídeo lo conforman parte de las grabaciones que realicé durante el VIII Congreso de Escritores: Pensamiento y Literatura, celebrado en León en octubre de 2008. Una de la últimas imángenes en público de Antonio Pereira, acompañado de varios escritores: Antonio Gamoneda, Amelia Valcárcel, José Luis Sampedro, Andrés Sorel, Fernando Savater, Luis Mateo Díez, José María Merino, Antonio Gómez Rufo, Paula Izquierdo, Marifé Santiago Bolaños, entre otros. Como la selección de los totales y el montaje son míos, ni qué decir tiene que estoy completamente de acuerdo con sus voces y sus opiniones, que abogan por la unión consciente entre literatura y pensamiento.


domingo 26 de abril de 2009

UN CUENTO Y UNA ESTATUA PARA ANTONIO PEREIRA

Antonio Pereira, León. Octubre 2008. Fotografía realizada por Twiggy Hirota.


Conocí a Antonio Pereira en octubre de 2008, en el Congreso de Escritores celebrado en León: Pensamiento y Literatura, organizado por la ACE en el Hostal San Marcos. Tenía la misma edad de su muerte: 85 años. Le observé con esa mirada cercana que permite un objetivo de una cámara cuando quieres un plano detalle. Le veía cansado y sin embargo lleno de ganas de vida. Tengo sus manos grabadas en plano corto, esas que tantas palabras han dejado deslizar por el papel para crear relatos. Su cacha, ese punto de apoyo, brillante, por la que deja correr sus manos y su figura. El mismo brillo que permanece en sus ojos hundidos bajo su nariz rotunda.



Antonio Pereira, León. Octubre 2008. Fotografía realizada por Twigg Hirota.


Necesitaba contener su respiración en unos planos para el recuerdo: uno al lado de Gamoneda, el poeta que vivió su infancia en El Crucero de León, lugar donde Pereira conoció a su mujer Úrsula; otro a lado de sus queridos amigos y familia y finalmente el suyo, el que refleja su alma berziana, su poso leonés, su sinceridad y desparpajo para reconocer, con gracia, lo cínico que es el mundo que nos rodea. Como buen leonés y buen escritor de cuentos sus alumnos avezados le rendían homenaje y tiempo a su obra: José María Merino y Luis Mateo Díez. Y él escuchaba desde su tribuna de homenajeado pensando, quizá, cuándo iba a terminar el acto, los saludos, las sonrisas, cuándo por fin iba a poder volver a casa y escribir, poco, pero hacerlo, y meditar en el preludio del nuevo mundo al que se enfrentaba. Pese a sus palabras en alto ante un micrófono, su mirada transmitía la calma del ahora todo esto me da igual. Ni siquiera que fuera en su tierra, ni que llegaran compañeros de profesión, ni que figurara al día siguiente en las portadas del periódico en el que llevaba años colaborando... Ese acto, un homenaje a su obra y su figura, antecedía algo que él conocía muy bien: algo llamado muerte, lo que todos esperamos con la decencia para la que nos prepara la vida. Había asistido a varios premios, desde 1966: Premio Leopoldo Alas, Premio Fastenrath, Premio Castilla y León de las Letras, Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, Premio Quevedo del Ayuntamiento de Madrid, y al final, con más o menos personalidades en la sala, más o menos apoyos, más o menos pomposidad, había salido airoso en todos. De él se decía que era, sobre todo, buena persona y un maravilloso cuentista. Entre sus manos se escurrieron las de grandes escritores y pensadores, políticos y otros hombres de carne y hueso que vivieron la guerra y la posguerra española y que la mayoría de ellos le habían dejado solo, y feliz al lado de su mujer Úrsula. Casi todo el siglo XX. Por todos los motivos expuestos, incluidos el de ser leonés (siento tirar hacia la tierra que me crió) le dije que quería entrevistarle para el proyecto en el que llevo meses trabajando y que paralicé durante estos últimos meses debido a la crisis. Hablamos por teléfono en dos ocasiones para ajustar agendas entre León y Madrid (lugares entre los que vivía dependiendo de la estación del año), y más por mi vida acelerada que por sus viajes, retrasé la entrevista. Me gustaba escucharle. Voz afable y nítida, castellano de las montañas, y su caja de resonancia curtida por el frío. El sábado por la mañana removí algunos de los libros que tengo en el apartado de leer y, por azar, se cayó Relatos sin fronteras, de Antonio Pereira y Editado por la Junta de Castilla y León en 1998. El libro tiene en la portada una foto de La Casa Blanca tomada en 1910 por J. Craig Annan. Representa alguien a quien no distingo la cara pescando en un lago en el que se refleja la casa que fotografía el señor Craig Annan. Siguiendo los pasos de Modiano, decir que mi abuelo también era leonés y pescador, sería rizar mucho el rizo de las coincidencias con Pereira ¿algún día en las entidades bancarias de Santo Domingo? ¿En las tiendas de pesca de la Pícara Justina? ¿Se caería el libro de la estantería al mismo tiempo en el que Antonio Pereira expiraba y eso no era más que un aviso para mi de que a partir de ahora ya solo quedaban sus palabras? ¿O sería mi abuelo que al ver llegar a Pereira al planeta de los muertos le reconociera y se saludaran, como en los viejos tiempos, antes de entrar al banco o al tanatorio de León? De una manera u otra siento paz y tristeza. Siento que llevaba su secreto consigo, el secreto de la enfermedad de la vejez que le impidió vivir más tiempo. Y siento no haber pasado con él una tarde cogiéndole esas manos de cuero curtido, preguntándole por la historia de León, la que él vivió, la que vivió parte de mi familia. Y siento que no me pudiera contar, igual que se cuenta un cuento a un niña, todo lo que pasó ese día que él y mi abuelo pescaron una trucha juntos, una trucha imaginaria que entre los dos dejaron libre para correr por el río abajo, dejándose llevar por la corriente, hasta desembocar en un lugar extraño, frío y oscuro.


Antonio Pereira y Antonio Gamoneda, León. Octubre 2008. Fotografía realizada por Twiggy Hirota.

Escucho sus palabras, ahora desde el otro lado, editando sus deseos. Esas palabras que salieron de su boca escondida tras un bigote y una barba blancas, con las que sonrío. Palabras y pensamientos que hicieron florecer las risas y los aplausos de su auditorio leonés:
"Gracias por esta apoteosis que me habéis dedicado en el día de hoy, y que me tiene, no diría yo que fuera de sí, porque yo hablo muy bien, sino fuera de mi (risas) y con algún trastorno psicosomático más de la cuenta. Gracias, repito. Ahora, me pregunto, todo esto tan maravilloso ¿vale para algo? Es decir ¿vais a comprar más libros míos? (Risas). Porque siempre los editores me engañan o es que las cosas no van como deben ir (risas). Segunda cuestión: ¿Todo este éxito va a servir para que los estos mandones que andar por aquí, que organizan todo esto, los soreles, las asociaciones, los grandes mollás, esto valdrá para que me gestionéis algún premio nacional? (Risas y aplausos del auditorio a rebosar). Y ya si no puede ser eso pues haber, la representante, esta chica tan mona, de parte del Alcalde que vino, pues a ver qué me hacen en el Ayuntamiento. Una estatua. Digo yo. (Risas y aplausos). Más bien alta, porque prefiero el agravio de las palomas que las de los niños gamberros. (Risas del auditorio). De todas las maneras el ensanchamiento de mi corazón y satifacciones que hoy he redibido aquí son mayores que ninguna otra cosa y aquí vendría en todo caso, pues ni más ni menos que para estar con vosotros y para esta satifacción inigualable".*
* Texto trascrito de la grabación del Homenaje a Antonio Pereira celebrado durante el VIII Congreso de Literarura Leonesa. Jueves, 2 de octubre de 2009. Hostal San Marcos. León.

Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, León, 13 de junio de 1923-León, 25 de abril de 2009), ha publicado más de 15 libros de relatos y varias novelas.

miércoles 18 de marzo de 2009

VITA SEXUALIS

Leo en Vita Sexualis la siguiente reflexión: "Observando a mis compañeros de estudio de entonces desde el punto de vista de su tendencia sexual, éstos se clasificaban en dos categorías: los melosos, y los duros o amargosos (por lo que tenían de cáscara amarga). Los melosos eran una ralea que se entretenía mirando las consabidas y curiosas estampas coloreadas. El ya mencionado prestamista de libros solía acarrear a la espalda una alta caja compartimentada para alinear allí los libros a tope. En la base de dicha caja había adaptado un cajoncito, y este cajoncito era el lugar reservado donde -de fijo- se guardaban los famosos ejemplares de las curiosas estampas coloreades. Aparte de este suministro en préstamo del hombre-biblioteca, no faltaban los zooshi o libros de la misma calaña, que algunos estudiantes de entre nosotros poseían en privado. Los amargosos no ponían sus ojos en cosas tales como las susodichas estampas. Había a su vez un manuscrito circulando por allí que contaba las andanzas de un chaval, llamado Sangoroo Hirata, y, éste sí, los amargosos se lo quitaban unos a otros de las manos para leerlo. Cuentan las malas lenguas que en sitios como los pensionados de Kagoshima, este libro es el más leído en las fiestas de Año Nuevo. Es la historia amorosa de Sangoroo, un joven de flequillo, con un compinche suyo de cabeza semirrapada que lo supera en edad. Es una historia de celos, y también de rivalidad amorosa en torno al efebo Sangoroo. Creo recordar que al final de la obra los dos amantes mueren, uno tras otro, en el campo de batalla. También este libro tiene ilustraciones, per no hay en ellas cosas particularmente ofensivas a la vista".

La teoría de los melosos y amargosos (hablamos de un libro cuya primera edición se realiza en Tokio en 1909) me sugiere que, pese a que han pasado 100 años, seguimos dividiéndonos de la misma manera: pelotas y mezquinos. Luego los melosos y amargosos se confunden, unos se convierten en los otros y viceversa, mientras crecen y mientras se dejan influir por lo que les rodea. Igual que estos subgrupos de la naturaleza estudiantil, en cuanto a tendencia sexual se refiere, están miles de subgrupos de la misma calaña social. Poco hemos avanzado en visiones de la vida y mentalidad de grupo. No importa la condición económica que nos rodee. La naturaleza humana tiende al agrupamiento, curiosamente, en nuestra sociedad, estéticamente individualista y, si cabe, egoísta. No hay más que ver, sin profundizar siquiera, lo que nos rodea. Con el valor del dinero por los suelos, algo que en el fondo me congratula, creo que nacerán nuevos grupos sociales que se olvidarán del sexo por una temporada y pensarán en lo que ya llevamos algunos mucho tiempo pensando. Los principios de siglo siempre son buenos para comenzar algo. La decadencia de los imperios es lo que tienen...

Ogai Mori (1868-1912) el autor japonés de Vita Sexualis, también vivió en un periodo de transición entre el régimen feudal de Tokio y el estado moderno que se avecinaba. En sus líneas, que se leen con una sonrisa nada despreciable, se sustenta una realidad que nos sirve de espejo. La educación sexual de un niño en una época de cambios. Me gustaría creer que el ocaso va a ser rápido, que la educación se inicia en la niñez y que lo que viene es mejor que lo que había. Peor, imposible.
Vita Sexualis. El aprendizaje de Shizu. OGAI MORI. Traducido por Fernando Rodriguez-Izquierdo. Editorial Trotta, 2001.

viernes 13 de marzo de 2009

HUEVOS PODRIDOS

Tomé un café en un garito alternativo con Felipe. El lugar estaba plagado de funcionarios. Me comentaba -bajando tanto la voz que me resultaba difícil comprenderle con nitidez- que estaba ofendido porque la vecina de enfrente le había tirado unos huevos en la puerta de casa. Se arrepentía del día que llegó con un informe rápido y sacando las cifras al vuelo y me lo había dado en la mano:
- Publícalo en tu blog, se lo he pasado a varios medios de comunicación y todos lo han rechazado.
- Por supuesto, es un informe breve, malo y poco contrastado.
Eso había sucedido tiempo atrás. Pero ahora pagaba las consecuencias. Su vecina, funcionaria de pro donde las haya, le había bombardeado con huevos podridos y había escrito con boli, como si la madera pudiera estropearse con tinta azul, la siguiente frase demoledora:
-Reaccionario de mierda. Empresario patético. Que sepas que si no hubiera funcionarios no habría consumo, ahora que está todo el pescao vendido. ¿Ibas tú a sustentar el país?
Felipe seguía susurrando entre sorbos de café, tras sus gafas ahumadas, para no ser reconocido -y eso que era un donadie-. Seguía convencido de lo que decía, pese a lo ¿bien? que funcionaba el sistema administrativo de los franceses o los americanos, pero en su país no le convencía el uso y el abuso de unos ejemplares únicos. Claro que puestos a analizar:
- ¿De quien era la culpa?
Su amigo Leandro justificaba la necesidad del funcionariado, en la educación, la sanidad... Of course, of course, repetía Felipe con su acento de inglés de barrio bajo. A mi no me importa que haya lo que tiene que haber, pero de calidad ¿eh? Y sino miren y vean el panorama del españolito. La queja incipiente y rastrera de "la culpa siempre es del otro" y esto no funciona "porque aquí el que no roba, vuela", etc. etc. Felipe seguía relatandome un discurso cadudo y aburrido. Yo, con cierto estímulo escondido bajo la solapa de mi gabardina, sonreía cínicamente pensando en los huevos podridos, la frase de la vecina, y sobre todo el careto asimétrico de Felipe viendose acosado por funcionarios enaltecidos y orgullosos de su especie. Qué bonita y sencilla es la vida.
Los funcionarios, en su hora del aperitivo, tomaban una cerveza rápida, la mayoría sin, y salían pitando a sus puestos de trabajo. Se acabaron las quejas en este sector. "Da gracias a que tienes un trabajo, no importa si estampas sellos en cuartillas con membrete oficial o si sabes que todos tus jefes son corruptos... Suceda lo que suceda te callas". Felipe les miraba atravesado.
- ¿Por qué, con lo grande -relativamente- que es esta ciudad hemos tenido que venir aquí, si está lleno de tipos que me quieren cortar las orejas por mis opiniones?
Le respondo amablemente que se termine el café que sino se le enfría.
-No te preocupes, Felipe. Los bares están llenos de jóvenes que viven en casa de sus padres y de funcionarios que tienen sueldos a final de mes. No es que yo te haya traído, es que no hay mucho más por esto lares. Los tipos como tú, empresarios de clase media, ya no tienen ni para sonarse los mocos porque el balance de gastos e ingresos no existe, porque la administración y los clientes no pagan, porque los que roban y vivían en esta jungla están todos en el punto de mira -menos mal, y lo que queda- y porque aquí es mejor tirar balones fuera que aceptar que se es incapaz de meter un solo gol. La elegancia, la disciplina y el savoir faire distan mucho de lo eres y lo que te rodea, Felipe.
Se levantó tras su último sorbo de un café ya frío y con posos amargos. Se alzó las gafas y me miró sin parpadear, paladeando cada tonillo odioso de su entonación de hombre mediocre:
- Que sepas que respeto todo lo que dices. En parte lo comprendo, aunque no lo acepte. Pero que lo que peor llevo de todo es saber que el único amigo que tengo -dicho sea de paso- seas tú: un simple funcionario.
Le corregí sus palabras:
-Sencillo. Un funcionario sencillo. Humilde, si cabe.
Pagué la cuenta y me fui. Ahí dejé a Felipe, de pie, mirando al infinito, pensando en la crueldad de las oposiciones, los libros, las letras, los exámenes, la competición, el club de soldados grises de pelo rasurado, las paredes, el papel convertido en dinero. Lucio. Lucio. Planchas para hacer dinero. ¡Qué perdido estaba! Aquel verano del 89, mientras Felipe movía sus caderas ajustándose al movimiento de las extranjeras en las playas del sur, yo me mordía las uñas empollándome el sistema de la administración del estado español. Y confieso: no fue nada agradable.

miércoles 25 de febrero de 2009

PRESENTACIÓN LIBROS RELATOS

Librería Muga, jueves 26 de febrero de 2009, a las 19.00 horas...

Presentación colectiva y lectura de textos de varios autores. Presentarán las nuevas publicaciones "La soledad" (con relatos de María Cruz Villar Ruiz, Andrés del Arenal, Conrado Arranz y Marta Robles) y "La crueldad" (con relatos de Teresa Galeote, Minke Wang y Twiggy Hirota).

1. LA SOLEDAD

“La otra orilla”, María Cruz Vilar

Trazó un plan, él estuvo de acuerdo. Aquella monja tuvo la culpa; si les hubiera dejado hablar un rato todas las tardes antes de la cena, sentados en el banco junto al estanque de ranas de colores, no hubieran tenido necesidad de cambiar las cosas. Fue la monja, celosa del amor que los dos sentían y que no ocultaron al mirarse en la capilla, en el comedor, en el paseo, siempre vigilados por aquel alma del diablo con cara angelical; sobre ella caería el pecado, si es que existía justicia divina.

“La carga del Bombay”, María Cruz Vilar

—Tú nos diste un entorno, cuerpo, voz, sentimientos, vida.
—¿Soy Dios?
—¡Virgen Santísima! ¡No!, pero nos conoces a todos mejor que nosotros mismos, aunque no recuerdes nada. No te preocupes, a medida que «El Bombay» se aleja de tierra, irán volviendo las imágenes de lo que fue tu vida y sabrás quién eres y quienes somos, poniéndonos a cada uno en el lugar y en el tiempo preciso.

“Costumbres”, Andrés del Arenal

A veces me sorprendo pensando en lo importante que es lo contingente para la seguridad personal; cómo toda costumbre es una referencia de la que nace un asidero inmutable porque-es-imposible-que-falte. Y si la mayor parte de nuestra vida es costumbre, esto es, aburrimiento, falta de exaltación, ¿a qué resignarnos sino a esos pocos momentos rupturistas que, por eso mismo, permanecen en el recuerdo?

“Crónica de un día”, Andrés del Arenal

El pequeño se divertía visiblemente. Reía mucho cuando era impulsado a las alturas. Reía más cuando era regresado a tierra. Sin embargo, el vaivén del sube-baja fue espaciándose. El pequeño era suspendido durante más y más tiempo en las alturas. Ya no se divertía tanto. Ahora era el grande quien reía. Cuando el pequeño comprendió que, por más que presionara su cuerpo con fuerza, no serviría de nada, soltó a llorar. El grande ahora reía a carcajadas. No sé por qué, en ese momento pensé en la vida.

“Espejos”, Conrado Arranz

Al verla, miré hacia la salida para encontrar a la persona que había estado allí; la silla en la que me había sentado aún estaba caliente y mullida a un acomodo extraño. En la servilleta había varias frases escritas, de las que sólo recuerdo “el tiempo trata de matar al hombre” y unos puntos suspensivos con un eterno recorrido que terminaban en el límite entre el papel y la mesa.

“La huida”, Conrado Arranz

Todas las noches paseaba por los escaparates y soñaba que los rompía en pedazos y colocaba los maniquíes en posturas obscenas. Después agarraba todos aquellos collares y los unía: las perlas con la obsidiana, la madera con los diamantes; construía con ellos una horca para esas figuras humanas que eran incapaces de hablar. Rodeaba su suave cuello y tensaba las joyas y adornos hasta anudarlas a los focos que iluminaban la escena…

2. LA CRUELDAD

“Sólo se abrió nuestra puerta”, Teresa Galeote

El maestro tardó algunos meses en recuperarse. Pasó a darnos las gracias a Víctor y a mí; a decirnos que sentía cuanto había pasado y que se incorporaba al trabajo, aunque su laboriosidad sólo duró hasta finales del año 1939. Llegaron de madrugada. Le sacaron a empellones de su casa y no volvimos verle nunca más. Quizá hubo gente detrás de alguna mirilla, pero sólo se abrió nuestra puerta.

“La misión”, Teresa Galeote

Cuelga el auricular. Su figura va quedando desdibujada en la penumbra. La gran bandera reposa sobre el pendón. En ese preciso momento recuerda las palabras del alemán Goering en el juicio de Núremberg: "Naturalmente, la gente común no quiere la guerra, pero después de todo, son los dirigentes de un país los que determinan la política, y siempre es un asunto sencillo arrastrar al pueblo. Ya sean que tengan voz o no, al pueblo siempre se le puede llevar a que haga lo que quieren sus gobernantes".


“Reliquias de la guerra”, Twiggy Hirota

El pozo tenía siete metros de profundidad. Es de lo único que nos enteramos cuando apareció el cadáver reseco y descolorido. Debía llevar allí años, curtiéndose como una momia embalsamada en sustancias de otros tiempos. Claro que el abuelo, cuando vivía, nos llegó a explicar que ese pozo era estéril, ya no daba agua desde el mismo año de la guerra del 36.

“One shoot, some lines”, Twiggy Hirota

Estabas habituado a Glen, poder hablar con él en portugués de conocidos comunes. La fábrica. Maldita fábrica. Glen trabajaba en construcción. Duró tres meses a tu lado y un buen día te dijo que se iba. Lo siento amigo. Voy a por el oro. Glen estaba obsesionado con el oro de la guerra que habían enterrado las familias asturianas en las mountains de los Picos de Europa. Luego algunos miembros morían asesinados, otros desaparecían, otros huían. Y el oro se quedaba allí. Allí sigue.


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martes 17 de febrero de 2009

FUNCIONARIOS EN NÚMEROS


Me llamo Felipe y soy un trabajador de una empresa privada que se dedica a actividades culturales. Encuentro en internet unas cifras interesantes que quiero compartir con ustedes. No están ajustadas con décimas pero se acercan bastante a la realidad de la población española. Me pregunto, a raíz de estas cifras y de lo que me está tocando vivir, quién está soportando los millones de habitantes de deambulan por las ciudades: los que comen, los que cagan y mean, los que lloran, los que no pueden llorar, los que se quejan y los que roban... No me sorprenden los recortes del Gobierno en todos los ministerios, y sobre todo en cultura. Siempre que hay recortes empiezan por cultura ¿será que la cultura no importa? ¿Será que en tiempos de crisis la gente tiene, todavía, menos libertad para pensar y ser crítica y/o creativa? Es increíble cómo está el país. Cómo está el mundo. Cómo está el público. Cómo medio planeta vivía feliz consumiendo mientras el otro medio se consumía. Creo que es el mejor momento de apoyar lo que todos sabemos que está pasando: la nueva reinventación del siglo XXI. Espero que España, a pesar de los números, pueda aportar algo. Estaría bien recortar en funcionarios del Estado. No es por nada, pero señores del gobierno ¿ustedes han analizado cómo funcionan los demás países y la relación de población activa con el número de fucionarios? Los funcionarios no crean trabajo, sino que engrosan una partida de un enorme gasto de hombres paja de ventanillas. Empezó en la construcción, le tocó de lleno a los bancos, ahora creo que es tiempo de mirarse el ombligo. Hay determinados nucleos sociales reciclables. ¿O no?

NÚMERO DE HABITANTES EN ESPAÑA 38.000.000

AMAS DE CASA, JUBILADOS Y NIÑOS 20.000.000 (supongamos de algunas amas de casa tienen sus trabajos de media jornada y cobran en dinero negro).
ENFERMOS E IMPEDIDOS 600.000
EJÉRCITO, POLICÍA Y GUARDIA CIVIL 3.700.000
OBISPOS, CURAS, MONJAS, SECTAS 1.700.000
FUNCIONARIOS DEL ESTADO 6.300.000
PARADOS 3.000.000

TOTAL 35.300.000

RESTO 2.700.000 (entre los que se incluyen jefes de las empresas privadas y artistas y otros buitres de poca monta). Los jefes invierten lo que ganan en entidades financieras y se dejan timar por los bancos y los grandes inversores (léase los Maddoff de turno). Los artistas esconden su dinero en paraísos fiscales y algunos pocos lo invierten creando trabajo, nuevas empresas privadas o pymes, para seguir rentabilizando su dinero. Y el resto son trabajadores que no pueden hacer ni lo uno ni lo otro (no estoy seguro de qué harían si pudieran... Es tan obvio que vivimos a la sombra del sistema caciquil de antaño...) Digámoslo así: Más o menos 2.000.000 personas, repartidas por toda España, de clase media y que trabajan (trabajamos) en la empresa privada, soportan al resto del país. ¿Estamos todos locos o qué? ¿Para qué necesitamos funcionarios si se cierran las empresas? Ya puestos, ahora que la rapiña va a dar que hablar, reconviértalos en policía y creen, como les gustaría a algunos, un estado del miedo... Mientras eso sucede, que salgan a las calles a cuidar de la poca población activa que hay, o limpiar las calles de basura, porque en los Ministerios -ahora que se recortan todos los presupuestos a su máxima expresión- y en las entidades públicas, están de monigotes. Por lo menos esa es la sensación que he tenido toda mi vida, pero en estos momentos que la cuerda está un poco más tensa, se ve claramente que el sistema funcionarial que lleva engordado años no funciona. Eso sin entrar en detalle en otros sectores que se dejan ver menos... Yo que vivo en un país católico y apostólico y mis padres me bautizaron poco puedo decir, independientemente de que haya pensado en apostatar alguna que otra vez, con las complicaciones que eso conlleva. Eso sí, como ciudadano de clase media que trabaja en la empresa privada me molesta pagar con mis impuestos las imperfecciones de un sistema caduco, más todavía, si cabe, que la operación de la nariz de la princesa. Así que por favor, si no quieren que los que soportamos el sistema, nos vayamos a pique, hagan algo aparte de sacarse fotos en los periódicos y sonreir con el cinismo que caracteriza al retrato español. Yo, Felipe, se lo agradezco de antemano.

sábado 14 de febrero de 2009

CLOSE TO YOU

KARAOKE VERSION



IN CONCERT 1971

miércoles 11 de febrero de 2009

MINAS ANTIPERSONA

Transcribo un archivo que me llega por internet sobre un tema del que hace tiempo muchos sabemos, pero debido a que tenemos, aparentemente, otros problemas de índole material que nos afectan más, y sobre todo la poca información con la que contamos, guardamos en el olvido ¿porque no es un tema de nuestra incumbencia? Gracias, Gervasio Sánchez.



Fotografía de Gervasio Sánchez, premiada con el Ortega y Gasset de Fotografía 2008.

"El pasado 7 de mayo de 2008 el fotógrafo y periodista Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) recogió el premio Ortega y Gasset que otorga el diario El País ante cientos de personas entre las que se encontraban Maria Teresa Fernández de la Vega, el presidente del Senado, Francisco Javier Rojo García, varios ministros, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón y representantes de la mayoría de los medios de prensa de España... Parece ser que el discurso de Gervasio Sánchez no debió ser del gusto de tan ilustre público durante el acto, puesto que fue condenado al ostracismo y olvido de toda la prensa. Así que, como la gran mayoría de medios no ha querido publicarlo, ofrezco este PowerPoint para que lo lean algunas personas más. Cuando lo leáis, entenderéis el porqué no han querido darle publicidad.

DISCURSO DE GERVASIO SÁNCHEZ
Estimados miembros del jurado, señoras y señores: Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía, convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar. No quiero olvidar las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV Seguros y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto "Vidas Minadas" al que pertenece la fotografía premiada, tenga vida propia y un largo recorrido que pueda durar décadas. Señoras y señores, aunque solo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir como Martin Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofía Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser vícticma de una explosión a los ocho años. Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi. Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado. Es verdad que todos los gobiernos españoles, desde el inicio de la transición, encabezados por los presidentes Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodriguez Zapatero, permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas. Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas. Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo, y que me avergüenzo de mis representantes políticos. Pero como Martin Luther King, me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra (añado que Mr. Maddoff vivía mejor que dios cuando Gervasio agradecía el premio y denunciaba con su objetivo una realidad), y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte. Muchas gracias."

Y añado algunos datos más recogidos de la Wikipedia: Los principales países productores de minas son los Estados Unidos, China, Rusia, Israel, Pakistán, Sudáfrica, Corea del Norte, Corea del Sur, Nepal, India, Pakistán, Singapur y Vietnam. Los países mayormente minados: Camboya (10 millones de minas), Angola (9 millones de minas), Bosnia-Herzegovina, Afganistán, Nicaragua, Chile, Colombia, Perús, Sudán, Mozambique, Somalia e Iraq. El 90% de las víctimas de las minas antipersona son civiles.
Aunque hay tratados como el de Otawa, conferencias y convenciones internacionales en los que se trata de erradicar las minas y las bombas racimo todavía existen miles de personas afectadas en el mundo y los mayores fabricantes y comerciantes de estas armas siguen sin firmar los acuerdos internacionales. ¡Quién dijo crisis! Será que la guerra es permanente.