Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA: REFLEXIONES SOBRE LOS ESCRITORES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA: REFLEXIONES SOBRE LOS ESCRITORES. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de abril de 2009

UN CUENTO Y UNA ESTATUA PARA ANTONIO PEREIRA

Antonio Pereira, León. Octubre 2008. Fotografía realizada por Twiggy Hirota.


Conocí a Antonio Pereira en octubre de 2008, en el Congreso de Escritores celebrado en León: Pensamiento y Literatura, organizado por la ACE en el Hostal San Marcos. Tenía la misma edad de su muerte: 85 años. Le observé con esa mirada cercana que permite un objetivo de una cámara cuando quieres un plano detalle. Le veía cansado y sin embargo lleno de ganas de vida. Tengo sus manos grabadas en plano corto, esas que tantas palabras han dejado deslizar por el papel para crear relatos. Su cacha, ese punto de apoyo, brillante, por la que deja correr sus manos y su figura. El mismo brillo que permanece en sus ojos hundidos bajo su nariz rotunda.



Antonio Pereira, León. Octubre 2008. Fotografía realizada por Twigg Hirota.


Necesitaba contener su respiración en unos planos para el recuerdo: uno al lado de Gamoneda, el poeta que vivió su infancia en El Crucero de León, lugar donde Pereira conoció a su mujer Úrsula; otro a lado de sus queridos amigos y familia y finalmente el suyo, el que refleja su alma berziana, su poso leonés, su sinceridad y desparpajo para reconocer, con gracia, lo cínico que es el mundo que nos rodea. Como buen leonés y buen escritor de cuentos sus alumnos avezados le rendían homenaje y tiempo a su obra: José María Merino y Luis Mateo Díez. Y él escuchaba desde su tribuna de homenajeado pensando, quizá, cuándo iba a terminar el acto, los saludos, las sonrisas, cuándo por fin iba a poder volver a casa y escribir, poco, pero hacerlo, y meditar en el preludio del nuevo mundo al que se enfrentaba. Pese a sus palabras en alto ante un micrófono, su mirada transmitía la calma del ahora todo esto me da igual. Ni siquiera que fuera en su tierra, ni que llegaran compañeros de profesión, ni que figurara al día siguiente en las portadas del periódico en el que llevaba años colaborando... Ese acto, un homenaje a su obra y su figura, antecedía algo que él conocía muy bien: algo llamado muerte, lo que todos esperamos con la decencia para la que nos prepara la vida. Había asistido a varios premios, desde 1966: Premio Leopoldo Alas, Premio Fastenrath, Premio Castilla y León de las Letras, Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, Premio Quevedo del Ayuntamiento de Madrid, y al final, con más o menos personalidades en la sala, más o menos apoyos, más o menos pomposidad, había salido airoso en todos. De él se decía que era, sobre todo, buena persona y un maravilloso cuentista. Entre sus manos se escurrieron las de grandes escritores y pensadores, políticos y otros hombres de carne y hueso que vivieron la guerra y la posguerra española y que la mayoría de ellos le habían dejado solo, y feliz al lado de su mujer Úrsula. Casi todo el siglo XX. Por todos los motivos expuestos, incluidos el de ser leonés (siento tirar hacia la tierra que me crió) le dije que quería entrevistarle para el proyecto en el que llevo meses trabajando y que paralicé durante estos últimos meses debido a la crisis. Hablamos por teléfono en dos ocasiones para ajustar agendas entre León y Madrid (lugares entre los que vivía dependiendo de la estación del año), y más por mi vida acelerada que por sus viajes, retrasé la entrevista. Me gustaba escucharle. Voz afable y nítida, castellano de las montañas, y su caja de resonancia curtida por el frío. El sábado por la mañana removí algunos de los libros que tengo en el apartado de leer y, por azar, se cayó Relatos sin fronteras, de Antonio Pereira y Editado por la Junta de Castilla y León en 1998. El libro tiene en la portada una foto de La Casa Blanca tomada en 1910 por J. Craig Annan. Representa alguien a quien no distingo la cara pescando en un lago en el que se refleja la casa que fotografía el señor Craig Annan. Siguiendo los pasos de Modiano, decir que mi abuelo también era leonés y pescador, sería rizar mucho el rizo de las coincidencias con Pereira ¿algún día en las entidades bancarias de Santo Domingo? ¿En las tiendas de pesca de la Pícara Justina? ¿Se caería el libro de la estantería al mismo tiempo en el que Antonio Pereira expiraba y eso no era más que un aviso para mi de que a partir de ahora ya solo quedaban sus palabras? ¿O sería mi abuelo que al ver llegar a Pereira al planeta de los muertos le reconociera y se saludaran, como en los viejos tiempos, antes de entrar al banco o al tanatorio de León? De una manera u otra siento paz y tristeza. Siento que llevaba su secreto consigo, el secreto de la enfermedad de la vejez que le impidió vivir más tiempo. Y siento no haber pasado con él una tarde cogiéndole esas manos de cuero curtido, preguntándole por la historia de León, la que él vivió, la que vivió parte de mi familia. Y siento que no me pudiera contar, igual que se cuenta un cuento a un niña, todo lo que pasó ese día que él y mi abuelo pescaron una trucha juntos, una trucha imaginaria que entre los dos dejaron libre para correr por el río abajo, dejándose llevar por la corriente, hasta desembocar en un lugar extraño, frío y oscuro.


Antonio Pereira y Antonio Gamoneda, León. Octubre 2008. Fotografía realizada por Twiggy Hirota.

Escucho sus palabras, ahora desde el otro lado, editando sus deseos. Esas palabras que salieron de su boca escondida tras un bigote y una barba blancas, con las que sonrío. Palabras y pensamientos que hicieron florecer las risas y los aplausos de su auditorio leonés:
"Gracias por esta apoteosis que me habéis dedicado en el día de hoy, y que me tiene, no diría yo que fuera de sí, porque yo hablo muy bien, sino fuera de mi (risas) y con algún trastorno psicosomático más de la cuenta. Gracias, repito. Ahora, me pregunto, todo esto tan maravilloso ¿vale para algo? Es decir ¿vais a comprar más libros míos? (Risas). Porque siempre los editores me engañan o es que las cosas no van como deben ir (risas). Segunda cuestión: ¿Todo este éxito va a servir para que los estos mandones que andar por aquí, que organizan todo esto, los soreles, las asociaciones, los grandes mollás, esto valdrá para que me gestionéis algún premio nacional? (Risas y aplausos del auditorio a rebosar). Y ya si no puede ser eso pues haber, la representante, esta chica tan mona, de parte del Alcalde que vino, pues a ver qué me hacen en el Ayuntamiento. Una estatua. Digo yo. (Risas y aplausos). Más bien alta, porque prefiero el agravio de las palomas que las de los niños gamberros. (Risas del auditorio). De todas las maneras el ensanchamiento de mi corazón y satifacciones que hoy he redibido aquí son mayores que ninguna otra cosa y aquí vendría en todo caso, pues ni más ni menos que para estar con vosotros y para esta satifacción inigualable".*
* Texto trascrito de la grabación del Homenaje a Antonio Pereira celebrado durante el VIII Congreso de Literarura Leonesa. Jueves, 2 de octubre de 2009. Hostal San Marcos. León.

Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, León, 13 de junio de 1923-León, 25 de abril de 2009), ha publicado más de 15 libros de relatos y varias novelas.

miércoles, 18 de marzo de 2009

VITA SEXUALIS

Leo en Vita Sexualis la siguiente reflexión: "Observando a mis compañeros de estudio de entonces desde el punto de vista de su tendencia sexual, éstos se clasificaban en dos categorías: los melosos, y los duros o amargosos (por lo que tenían de cáscara amarga). Los melosos eran una ralea que se entretenía mirando las consabidas y curiosas estampas coloreadas. El ya mencionado prestamista de libros solía acarrear a la espalda una alta caja compartimentada para alinear allí los libros a tope. En la base de dicha caja había adaptado un cajoncito, y este cajoncito era el lugar reservado donde -de fijo- se guardaban los famosos ejemplares de las curiosas estampas coloreades. Aparte de este suministro en préstamo del hombre-biblioteca, no faltaban los zooshi o libros de la misma calaña, que algunos estudiantes de entre nosotros poseían en privado. Los amargosos no ponían sus ojos en cosas tales como las susodichas estampas. Había a su vez un manuscrito circulando por allí que contaba las andanzas de un chaval, llamado Sangoroo Hirata, y, éste sí, los amargosos se lo quitaban unos a otros de las manos para leerlo. Cuentan las malas lenguas que en sitios como los pensionados de Kagoshima, este libro es el más leído en las fiestas de Año Nuevo. Es la historia amorosa de Sangoroo, un joven de flequillo, con un compinche suyo de cabeza semirrapada que lo supera en edad. Es una historia de celos, y también de rivalidad amorosa en torno al efebo Sangoroo. Creo recordar que al final de la obra los dos amantes mueren, uno tras otro, en el campo de batalla. También este libro tiene ilustraciones, per no hay en ellas cosas particularmente ofensivas a la vista".

La teoría de los melosos y amargosos (hablamos de un libro cuya primera edición se realiza en Tokio en 1909) me sugiere que, pese a que han pasado 100 años, seguimos dividiéndonos de la misma manera: pelotas y mezquinos. Luego los melosos y amargosos se confunden, unos se convierten en los otros y viceversa, mientras crecen y mientras se dejan influir por lo que les rodea. Igual que estos subgrupos de la naturaleza estudiantil, en cuanto a tendencia sexual se refiere, están miles de subgrupos de la misma calaña social. Poco hemos avanzado en visiones de la vida y mentalidad de grupo. No importa la condición económica que nos rodee. La naturaleza humana tiende al agrupamiento, curiosamente, en nuestra sociedad, estéticamente individualista y, si cabe, egoísta. No hay más que ver, sin profundizar siquiera, lo que nos rodea. Con el valor del dinero por los suelos, algo que en el fondo me congratula, creo que nacerán nuevos grupos sociales que se olvidarán del sexo por una temporada y pensarán en lo que ya llevamos algunos mucho tiempo pensando. Los principios de siglo siempre son buenos para comenzar algo. La decadencia de los imperios es lo que tienen...

Ogai Mori (1868-1912) el autor japonés de Vita Sexualis, también vivió en un periodo de transición entre el régimen feudal de Tokio y el estado moderno que se avecinaba. En sus líneas, que se leen con una sonrisa nada despreciable, se sustenta una realidad que nos sirve de espejo. La educación sexual de un niño en una época de cambios. Me gustaría creer que el ocaso va a ser rápido, que la educación se inicia en la niñez y que lo que viene es mejor que lo que había. Peor, imposible.
Vita Sexualis. El aprendizaje de Shizu. OGAI MORI. Traducido por Fernando Rodriguez-Izquierdo. Editorial Trotta, 2001.

miércoles, 11 de febrero de 2009

CRUELTY / CRUELDAD

We wrote a new short stories book published by ACE, one of the places I work in since five years ago. It is a three author´s book (Teresa Galeote, Minke Wang and Twiggy Hirota) about how this life can be so cruel or how we, humans, can do such comprehensive and uncomprehensive things. For example it is supposed I stopped smoking time ago, in Japan, but sometimes I still smoke, when I drink, at three in the night in a solitary jazz and dark place, smelling the solitude flavour and sorrunded by empty bodies. We all want to forget about this crisis with a white or brown drink in our hands, looking around. Cigarettes and fake smiles, waiting to be trapped in the net of our sorrow. We were writing about lost people because we were feeling what was going on. Invisible feelings are conecting our characters, our lives, our love and above all our way. I can´t say more than you can find the book in some bookstores in Madrid, the place were the book was published: Paradox in Calle Santa Teresa, 3; El Bandido Doblemente Armado in Calle Apodaca, 3 and in Muga in Avenida Pablo Neruda, 89. Some other day I will explain things that maybe you now about books distribution system in Spain (I think it works kind of similar all around). If it happens you can find our book that costs 10 euro maybe you will win the prize of being one of the priviledged people on earth that can have a non best seller book. So who knows who can we be tomorrow: buyers, sellers, readers, authors... Aren´t we made by the same matter and is not this what we share to make our lives easier?


Hemos escrito un nuevo libro de relatos publicado por ACE, uno de los lugares en los que trabajo desde hace cinco años. Es un libro de tres autores, Teresa Galeote, Minke Wang y yo, sobre cómo la vida puede ser tan cruel y cómo nosotros, los humanos, podemos llegar a hacer ciertas cosas comprensibles e incomprensibles. Por ejemplo se supone que yo dejé de fumar hace tiempo, en Japón, pero algunas veces sigo fumando, cuando bebo a las tres de la mañana en un antro oscuro con música de jazz, un espacio que sabe a soledad, rodeado de cuerpos vacíos. Todos tratamos dentro de olvidarnos de la crisis con una copa en la mano, mirando alrededor. Cigarros y falsas sonrisas esperando a ser atrapados en la red de la simple pena. Escribimos sobre eso, personas perdidas, porque presentíamos lo que estaba pasando. Esos sentimientos invisibles son los que conectan nuestros personajes, nuestras vidas, nuestro amor y nuestros caminos. No puedo decir más que si quieres puedes encontrar el libro en unos pocos lugares de Madrid. La librería Paradox, en la calle Santa Teresa, 3; El Bandido Doblemente Armado, en la calle Apodaca, 3 y la librería Muga en la avenida Pablo Neruda, 89. Otro día os explicaré algunas cosas que a lo mejor ya sabéis sobre el sistema de distribución de libros en España (auque creo que funciona en casi todos los sitios de la misma manera). Si conseguís encontrar este libro que cuesta 10 euros a lo mejor ganáis el premio de ser unos privilegiados en tener un libro que no es un simple best seller. Además, quien sabe quienes podemos ser mañana, los unos, compradores, los otros, vendedores, los unos lectores, los otros escritores. ¿No estamos hechos de la misma materia y es ésta la que compartimos para hacernos la vida un poco más amena?

lunes, 5 de mayo de 2008

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

ARS AMANDI

X

Se vive solamente una vez,
hay que aprender a querer y a vivir
cuando no es tarde aún para creer
propicio el día venidero
menos duro
el adoquín, menos oscura la noche,
incierta la tristeza
a veces bastan
dos páginas de un libro para creer
eterna la eternidad, eternos
tus besos
siempre entre el recuerdo y la esperanza

nunca morirás, nunca moriré despacio
como aquellos días de verano, lejano
parecía eternizarse el balandor
tu cuello
nunca cerrará el día con un no blanco
en el agua
nunca te ahogarás, nunca me dirán
que algún mar haya disuelto un áncora.
XVI
Tiene cara el dolor y apellidos
como tiene Tiro escuadras
y cementerios marinos para averías
del oscuro ciclo de la oferta
y la demanda,
del tiempo de lucrar y el tiempo de matar

y el tiempo de amar
hay que ocultarlo a la verdad, a la mentira,
al oscuro ciclo del progreso
y del regreso

porque en amor el que dice sí y el no
ha deshabitado los jardines y las cloacas
nieva
niebla de un cielo que no existe

y traiciona.

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN. POESÍA COMPLETA (1963-2003). Memoria y deseo. Ed. Península. 2008.

jueves, 13 de marzo de 2008

RECONCILIACIÓN

Hace poco me reconcilié con Mario Muchnik. No porque no nos lleváramos bien. Simplemente porque entendí su amor por la literatura. Entró, pequeño, como es, al Taller de la ACE, y salió sonriente y pitando para ver el debate político de la risa. Me gustaron entonces sus manos, esas que han tocado papel, esas que han tocado dinero, esas que han tocado las ideas de los grandes. Entre medias nos habló de sus saltos en el tiempo y en el espacio para desembocar en un "negocio" aparentemente poco rentable. Nos habló de Montesquieu y Maquiavelo, de princesas y duendes encadenados bajo la condena política, de opas y lances, de Víctor Seix, de su muerte, y de Carlos Barral. Nos habló de la otra cara de la moneda, la que viven los editores en ferias, cenas y fiestas de guardar, de ese despacho pequeño que luego crece, de los descubrimientos y las pérdidas. En definitiva: de la misma esencia del vivir. De todo y de nada. Me reconcilio con los editores -hasta no hace mucho les veía como seres a los que bien poco importa la creación y el autor- y me reconcilio, porque como en todo, los hay buenos y malos, mejores y peores, pero sobre todo porque son humanos. Son un simple engranaje más de la maquinaria que tienen anécdotas que contar, que desean ser escuchados con su voz y la susurran de la forma que mejor saben, eligiendo. Siemplemente eso. Eligiendo para el mercado. Eligiendo para ellos mismos.

3.000 libros editados al día ¿no es una exageración? Me reconciliaré con los políticos el día que comprendan que hay que trabajar a largo plazo, invertir en educación y cultura, y pensar en una fórmula para reciclar el papel que se pudre en los sótanos de miles de libros no leídos, cientos de bodrios, y alguna que otra obra de arte, ahí, justificada en gastos, pero muerta de la risa porque no se le puede dar salida... Mientras tanto leo. Ya que el editor sigue luchando, pondré mi parte como lectora.

sábado, 23 de febrero de 2008

LA MENTIRA DE ELFRIEDE

No hay mayor embuste que el que se hace uno mismo pergeñando al ritmo de un tiempo atroz. Un tiempo que nos corta las venas y los estribos, para convertirnos en caballos desbocados en un pozo oscuro. No hay mayor tristeza que la de una mentira enamorada, una mentira débil y una mentira de corazón. Y sin embargo, parece no importarnos.
Es furtivo el amor y bajo su alero tantas veces opaco,
hace huella encendida la memoria de un deseo insaciable,
mortal y extrañamente triunfante.

Elfriede Jelinek.

sábado, 2 de febrero de 2008

HUELO A TI

Los hay que les pagan por escribir. Tienen suerte aunque sus sueldos suenan ridículos en esta sociedad de la opulencia (donde los mil euristas viven al día). El marketing, las editoriales y los libreros se reparten poco de casi nada. Un interrogante directo de la lectura basura. Por lo menos lectura. (También se pueden escoger cosas buenas, pero hay que rebuscar en los estantes más recónditos).

Sin embargo lo mío va de culo. Yo pago por escribir. Sobre la lectura, sin comentarios. Ni busco, ni rebusco. A veces me regalan, otras encuentro, por pura casualidad. Pero no busco.

Yo pago, como se paga a las putas por sus servicios. Pago por el tiempo. Pago por el amor. Pago por respirar. Pago por escribir. Así estamos a estas alturas. Pago, también, por mirarte a los ojos y descubrir cómo el tiempo puede congelarse.

Pagarme me pagan por otras cosas. Por resolver marrones de toda índole: de producción, de devoción, de siniestralidad, de silencio, de cobertura de capullos. Me aproximo a los renglones torcidos de un amor por e-mail, por blog, por sensaciones. Un amor que está sin estar. Uno que tiene suerte pues hace lo que yo deseo: pagarle por escribir. Sus líneas me recuerdan que soy una puta vaga, que ya está bien de tener abandonado mi espacio, de abandonarme al trabajo desaborío de las gestiones telefónicas y audiovisuales. Ya está bien de chatear con Hernán y ensuciar mis tacones de marrón. Ya está bien de remolonear pensando que pronto podré volar hacia mi otra casa. Ya está bien de dejarse llevar por un sistema podrido donde hasta la Iglesia puede determinar el voto. Qué tendrán que ver la inercia con la basura, el Pentágono con las Nike, el olor con el cambio climático. Aparentemente poco. Sorprendentemente bastante.

martes, 9 de octubre de 2007

ENTRE LETRAS

¿Y tú de qué hora eres?

Unas semanas arropada por escritores de toda índole. Unas semanas en las que una se da cuenta de que en cualquier casa ponen la televisión más alto de lo debido y que la pose se da hasta en la hora de levantar el culo para tirarse un pedo. No importa. En el fondo todos somos la misma mierda. Pero ya se sabe que la mierda tiene días, colores, texturas, olores (lo de sabores no lo practico, de momento) y formas, miles de formas... Así no es lo mismo poner el micrófono a Enrique Vila-Matas para entrevistarle y quererle, como siempre, que quitárselo a Ferrér Lerín para tomarnos algo juntos sentados en un urinario. No es lo mismo escuchar a Félix de Azúa, un gran placer, que a Javier Calvo, ni mucho menos besarles antes o después del acto. Por supuesto, como todos comprenderán no es lo mismo tener sentado a unos metros a Hernán Migoya, un terrorista en potencia que decidió dedicarse a la creación, como yo, para no volverse loco, que a Care Santos, que sin quererlo y con espíritu maternal ejerce otro tipo de terrorismo, uno más permisivo, digamos, pero igual de violento... Tampoco es lo mismo hablar con Andrés Sorel, que es siempre una orgía enciclopédica, que hablar con Gamoneda, que es paisano como Migoya y un gran pastillero. Así que por favor, no se metan con los jóvenes... simplemente enséñenles para qué sirven las drogas (que como se ve muchas personas son dependientes y adictas a ellas y sin ellas no tendríamos a ilustres relevantes que saben expresar con el lenguaje algo más que diarrea verbal). Y hablando de tiburones de las letras, a Mario Muchnik le gustan jovencitas, como a casi todos los heterosexuales de su edad, y no tiene escrúpulos entre rubias o morenas, pero como abuelo que es tiene no una sino mil anécdotas que contar, de esas que bien se pueden escribir en formato "hola" de la literatura de nuestro tiempo. Se me olvidaba mencionar que no es lo mismo Mario Muchnik que Fernando Iwasaki, por muy cerca que los tengas. Iwasaki es mi primo (ambos somos sobrinos de Tanizaki) y como las familias siempre tiran para ellas y suelen poner el mismo volumen en la televisión familiar, pues para eso se han criado juntos, me gusta tenerle cerca. Hay confianza sanguínea y un tono de calor. De Mario poco más percibo; le gusta pavonearse. Con su edad y su currículum quizás yo también lo haría. Como mujer me gusta la actitud y la laboriosidad, casi japonesa, como la de Iwazaki y la mía, de Inma Turbau, intesante mujer (no entro a valorar aquí la calidad literaria de ninguno... eso me llevaría mucho más que una breve pincelada, esto es una simple mierda-mirada de cámara objetiva-subjetiva). Tampoco es lo mismo Jordi Doce que Juan Carlos Mestre, hay una alusión vital discreta entre ellos, y hay, sobre todo, por parte de Mestre una seducción en el deje que no tiene Jordi. He convivido con muchos otros... mi cámara les ha taladrado hablando sobre literatura, les ha taladrado el alma y ellos no se han dado ni cuenta (cuando uno ralentiza o acelera una imágen, un texto, una frase... tiene más puntos de vista de ese busto parlante que aparece en la pantalla): Alberto Olmos (otro al que le tira Japón lo suyo); Javier Argüello (tímido y discreto como su maestro); Marta Agudo (un manojo de nervios divertidos); Mercedes Abad (trabajadora, seguro); Luisa Castro (una exquisita defensora de la soledad enamorada); Belén Gopegui (despistada entre el canto del atardecer); Vargas-Llosa (poseído por un dandismo europeo); Esther Zarraluki (elegante en el habla, quizás la madre que me hubiera gustado tener, claro, si yo fuera un poco más joven o ella un poco más mayor); Eduardo Muga (agradabe y espeso, como el aroma del café que toman los poetas); Rafa Reig (como mi tío pero en versión cachonda, no le puedo mirar mucho rato seguido porque me da una mezcla de ternura y risa); Juan Madrid (un mujeriego pasado de moda, de la familia de los pavos, pero sin tanta pose como Vargas-Llosa, tiene la boca tan sucia como el culo y por eso me agrada, la gente finge tener la boca limpia y no enseñar el culo, lo suyo es ir de cara sin esconder la mierda... muy digno y sobresaliente en este mundo falso y narcisista en el que nos movemos); Félix Grande (un abducido por el flamenco y el amor y la poesía y la sed de vida); Aparicio-Belmonte (si hubiera vivido en el siglo doce sería un gran copista, pues tiene algo de cura solidario); Xabi Azpeitia, sensato, igual que Manuel Fernández-Cuesta, (lindos, es casi lo mismo hablar con uno que con el otro, pues los dos son editores y es como si hubieran aprendido en la misma escuela). Hay otros que he olvidado, unos sin querer, otros queriendo, qué más da, esto es solo un ejemplo de lo que se mueve entre las letras, de un pequeño grupo de insensatos que se dedican a algo que no da dinero, pero que les hace mantener el tipo en forma. El ejercicio de la defecación, que yo también practico casi a diario... para cagarme en las dichosas normas. Ya se sabe que todos, yo incluida, vosotros también, tarde o temprano, tenemos que explulsar la mierda (el dónde es casi lo de menos). Pero como bien dice Féliz de Azua: lo importante es saber de qué hora eres.

viernes, 24 de agosto de 2007

RESGUARDADA POR LOS LIBROS

Escribir escribo, mucho, más de lo que quisiera, más de lo que uno puede imaginar: e-mails, chats, microtextos, relatos, guiones... Siento no compartirlo muy a menudo, al volverse uno cada día más exigente, le cuesta compartir aquello que no tiene la seguridad de ser realmente bueno... Entre medias de las correcciones leo, menos de lo que quisiera pero más que hace años; me divierto, suspiro y lloro con los personajes. Ahora me he enganchado a Julian Barnes, tiene un humor exquisito, ese humor contenido que en un segundo se convierte en carcajada, muy en la línea de El Guardián entre el Centeno. Después de leer El Loro de Flaubert, por recomendación de un amigo, me he comprado Talking it Over, en español Hablando del asunto (por cierto, este es otro tema que me vuelve loca, las traducciones de los títulos... una buena tesis para un nerd de la literatura, bien sure). Así es como matizaría Oliver el final de la sentencia. Oliver es el personaje más divertido de Hablando del asunto, un tipo peculiar, detestable y adorable a la vez. Lo que más me gusta de esta historia es la forma, a tres voces -Oliver, Stuart y Gillian- nada nuevo, pero le da mucha agilidad, consigue jugar con el narrador-lector, y a su vez sirve de contraste de los puntos de vista para conseguir un humor ciertamente mordaz y estupendo. Julian es aconsejable en todos sus textos. Y yo he decidido que le seguiré leyendo las tardes baldías, cuando lo último que quiero es que suene el teléfono o tener que aguantarle la charla a alguien por educación. Si puedo elegir, entonces, un libro. (Bueno, con algunas pequeñas excepciones que todavía me esperan a la vuelta de la esquina).

miércoles, 28 de febrero de 2007

LA VOZ DE LA CONCIENCIA

Desde hace unos días tengo una nueva voz de la conciencia que se deja ver justo cuando abro este blog. Es cierto, lo tengo un poco abandonado, pero esa vocecita angelical me lo impide. Tiene un tono de voz cálido, pequeño y casi transparente. Es igual que un duende de orejas alargadas y mirada de pillo. Y sí, he de reconocer que se me ablanda el corazón cada vez que le escucho esa vocecita alada que me dice: no me dejes, dame de comer algo más, ahora que me había acostumbrado. Y esa simple vocecita es suficiente para que me anime a teneros al corriente de mis pequeños menesteres literarios.
De momento incluiré otro microrrelato de mi viaje a Japón, incluído en el libro de varios autores Sexo, colores y cianuro. EDAF, 2006.

DORADO

La mujer real que vive en el templo de oro imaginario que una vez hubo en un Tokio imaginario, es una japonesa rubia de ojos verdes, casi cristalinos. El reflejo de su imagen en el lago imaginario el templo es dorado, como los árboles que la iluminan todas las noches, cuando los jardines se quedan vacíos.

SÍNTOMAS DE AUTORES

Mató a su hermanita la noche de Reyes para que todos los juguetes fuesen para ella. Max Aub

lunes, 12 de febrero de 2007

UN BUEN ARRANQUE

Inicio del cuento de Julio Cortázar Las Babas del Diablo. Sublime.
LAS BABAS DEL DIABLO
"Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos.
Puestos a contar, si se pudiera ir a beber un bock por ahí y que la máquina siguiera sola (porque escribo a máquina), sería la perfección. Y no es un modo de decir. La perfección, sí, porque aquí el agujero que hay que contar es también una máquina (de otra especie, una Cóntax 1.1.2) y a lo mejor puede ser que una máquina sepa más de otra máquina que yo, tú, ella -la mujer rubia- y la nubes. Pero de tonto sólo tengo la suerte, y sé que si me voy, esta Rémington se quedará petrificada sobre la mesa con ese aire de doblemente quietas, que tienen las cosas movibles cuando no se mueven. Entonces tengo que escribir. Uno de todos nosotros tiene que escribir, si es que esto va a ser contado. Mejor que sea yo que estoy muerto, que estoy menos comprometido que el resto; yo que no veo más que las nubes y puedo pensar sin distraerme, escribir sin distraerme (ahí pasa otra, con un borde gris) y acordarme sin distraerme, yo que estoy muerto (y vivo, no se trata de engañar a nadie, ya se verá cuando llegue el momento, porque de alguna manera tengo que arrancar y he empezado por esta punta, la de atrás, la del comienzo, que al fin y al cabo es la mejor de las puntas cuando se quiere contar algo)".
Julio Cortázar. Las armas secretas. Cátedra, 1999.

domingo, 11 de febrero de 2007

LA INQUIETUD Y LAS PERLAS DEL LOCO VENTURA

Al contrario de lo que pueda parecer, cada día leo y escribo más. La inquietud no me abandona, pero teniendo en cuenta que el tiempo nos resulta corto y limitado, yo he abandonado estas páginas etéreas y cibernéticas para leer a otros y escribir a ratos. Lo que si es verdad es que en esta etapa me siento un poco menos crítica y nerviosa.
Estoy leyendo Las perlas del Loco Ventura, una novela acondicionada a base de relatos cortos, llena de imaginación, destreza y seducción verbal. Es ligera y a la vez violenta, es sencilla y a la vez espiritualmente gozosa, es rápida y atómica y a la vez imperecedera y poética. Su autor Luis Artigue, leonés, como la mitad de mis genes, nos conduce por mundo de la fábula de esta tierra llena de historias que contar. Todavía no le he pedido permiso para plasmar una mínima porción de todo el contenido de su nueva novela, Premio Joven 2006 de la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, pero dado que ya está publicado en Edaf, Colección Voz y Tiempo, misma editorial que ya ha publicado otras novelas y libros de relatos en los que participo, y dado que pronto le pediré permiso a Luis Artigue, me atrevo a compartir con vosotros esta pincelada de autor.

INMIGRACIÓN ILEGAL DE LAS ALMAS

Esa niña ecuatoriana que vende música pirata enfrente del Palacio de Botines durante las fiestas de San Froilán no sabe nada sobre derechos de autor pero bastante de la vida. Me la encontré cierta noche arrodillada sobre una manta y casi no pude hablar con ella, pero la observé largo rato. Su sonrisa precolombina, su don de gentes, los rasgos mestizos impregnados como de humildad, ese encanto verbal que desprenden los buenos vendedores...

Entonces creí ver escritos en sus manos siglos de colonización, y una historia sobre incesto, café y fuego. Oh, gente que huyó con lo puesto, sin pasaporte, sin carné de identidad, casi sin identidad. En ese momento supuse que nadie en su país podría demostrar documentalmente que aquella niña aún no esté allí, y desde luego no hay nadie en este otro quien desee confirmar que aquí sí está; por eso ningún papel oficial puede constatar su presencia ni su existencia.

Y teniendo en cuenta que para el Estado quien no tiene papeles no existe, creí encontrarme pues no ante una persona, sino delante de un fantasma. Y no me extrañó, pues esta lenta ciudad, ya saben, está llena de apariciones que portan mensajes propicios para el desensimismamiento.

Recordé por asociación que yo tuve abuelos paternos que jamás lograron ganar una batalla; abuelos que también viajaron orientados por la brújula del hambre, y me dio por pensar por eso que, como en la realidad de la ficción la reencarnación es un hecho, tal vez esa niña envejecida por la necesidad era mi abuela.

Si, igual que quien posa flores sobre el panteón familiar, esa noche compré un CD ilegal de Víctor Jara.

Luis Artigue. Capítulo de Las perlas del Loco Ventura. Edaf. Voz y Tiempo. 2007

viernes, 2 de febrero de 2007

LA EXCITACIÓN DEL LECTOR

Las opiniones de Virginia Woolf casi siempre me parecen acertadas. Comparto esta sobre la novela, por precisa y sincera.
"Mientras leemos, ponemos cada frase, cada escena bajo la luz, pues la Naturaleza, cosa muy curiosa, parece habernos dotado de una luz interior que nos permite juzgar la integridad o la falta de integridad del novelista. O, mejor dicho, quizá la Naturaleza, en su humor más irracional, ha trazado con tinta invisible en las paredes de la mente un presentimiento que estos grandes artistas confirman; un esbozo que basta acercar al fuego del genio para que se vuelva visible. Cuando lo exponemos al fuego y lo vemos cobrar vida, exclamamos extasiados: "¡Pero si esto es lo que siempre he sentido, y sabido, y deseado!" Y uno rebosa excitación y cerrando el libro con una especie de reverencia como si fuera algo muy precioso, un refugio al que podrá recurrir mientras viva, vuelve a ponerlo en el estante, dije, tomando Guerra y paz y volviendo a ponerlo en su sitio. Si, por el contrario, estas pobres frases que escogemos y sometemos a prueba suscitan primero una reacción rápida y ávida con su brillante colorido y sus gestos vivos, pero luego se paran, como si algo detuviera su desarrollo; o si lo único que vemos es un garabateo impreciso en un rincón y un borrón en otro y nada aparece entero e intacto, suspiramos defraudados y decimos: otro fracaso. Esta novela falla en algún sitio. Y la mayoría de las novelas, naturalmente, fallan en algún sitio."

Una habitación propia. Virginia Woolf. 1929. Traducción Laura Pujol.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

VIOLADORCITOS DE LOS CUCULITOS

Te violan el pensamiento y las ganas de comer. Las orejas; misma técnica que Polilla. Algunos violadores no se dan cuenta de sus violaciones pero lo hacen constantemente con la nariz, con los ojos, con los dedos gordos, con las uñas lacias, con sus propios pezones y con sus fachas. Violan con todo aquello con lo que pueden y a todo aquel que se deja. No es fácil no dejarte violar ya que los violadores están por todos los sitios y son tan sibilinos que muchas veces no es fácil verles venir.

Son familiares directos de los vendemotos, los que ni siquiera saben qué son los objetos de dos ruedas. Pero se montan carreras orgiásticas en triciclos inmóviles y se creen con la razón absoluta. Los vendemotos y los violadorcitos se van de copas juntos y se enseñan sus últimas adquisiciones. El primero ha conseguido las coletas de una joven y se ha hecho un llavero con ellas. El segundo advierte que es la misma joven a la que él ha violado la sonrisa. Se vanaglorian de ello. Se ríen a carcajada limpia; lo celebran con la desfachatez de sus fachas podridas, con gusanos blancos que las chupan animados. Son unos cerdos entusiasmados con su cinismo. Se rifan sus técnicas de violación y planean alguna nueva que no hayan acometido mientras el violador viola los gusanos que se divierten en los poros de su cara.

Les huelo de lejos. Ya me he topado con unos cuantos. Muchos les hemos olido de cerca. Por eso trato de leer su pensamiento poroso; no deseo ser víctima de sus violaciones. Quizás adelantándome a sus actos pueda impedir una nueva violación. No es tan fácil. Sagazmente te violan el alma, hasta la angustia y el dolor. Son expertos en violación blanca. Cuando te violan el cuculito entonces es cuando te das cuenta de que llevan años violándote por todas partes. Así es cuando chillas y dices basta, violador. Si quieres violar a alguien, viola a tu madre, que para eso te parió. Pero cuando vas a decírselo es cuando eres consciente de que es mejor callarte porque ellos aprendieron a violar violando a sus propias madres, por dentro y por fuera. Así que tú ni siquiera eres una víctima. Eres tan solo la mejor amiga de Folimor forrado de niño, un sucedáneo de carne humana. Y cuando te has mirado al espejo y te has visto violada por todos los sitios y lugares no te ha quedado más remedio que autoviolarte a ti misma para no dejar ni un solo hueco en tu cuerpo sucedáneo para los violadores.



Reflexiones a raíz de la lectura de Witold Gombrowicz. Ferdydurke. Seix Barral, 2001.

martes, 19 de diciembre de 2006

DEVORADORES DE CANAPÉS

Me masturbo, me masturbo en tu cara. Esto es un blog. Como dice Hiro, un colega nipón, los blogs son masturbaciones en la red. Sirven para follarnos nuestra vanidad y para desparramar sabiendo que sólo nos leerá alguien que se confunda de página, o algún que otro colega que le divierta la diseminación mental. El semen se esparce en forma de letras que forman frases y en ellas se traviste una soledad sin precedentes: la soledad del siglo XXI, ni mejor ni peor que las soledades de los siglos anteriores. Quiero hacer una pequeña aclaración, por si alguien ha llegado a dudarlo: no tengo semen, porque soy mujer, pero como si lo tuviera, porque este líquido sale de mi cerebro y se llama como yo desee que se llame y tiene la textura que se me antoje. Me masturbo en tus ojos solo porque creo que a estas horas de la noche no tendrás la cámara encendida. Porque me importa poco lo que puedas pensar de este texto. Porque es espeso pronunciarse sobre los guionistas (véase la reflexión: GUIONISTAS: CAMINO DE LA GLORIA), aunque necesario, y me quiero desquitar de la otra noche. Lo es también expresarse sobre los escritores, esto no es tan necesario, ya se expresan ellos por sí mismos con libros vulgares y comerciales o con artículos en periódicos, básicamente de lo que viven. Las páginas de los mismos nos infectan con noticias basura, con opiniones políticas mayormente vulgares escritas por ¿escritores? ¡Ah no!, por periodistas, que muchos se consideran escritores. O escritores periodistas... No leo los periódicos. No hay ninguna tendencia política que quiera asentar en mi cerebro, por eso no me identifico con ningún diario, ni semanal, ni mensual. Como no pierdo el tiempo en leer el periódico, me masturbo. Ya que tengo que dedicar mi tiempo a algo, prefiero hacerlo a este placer. A masturbarme en el blog, una adición funesta y vulgar como las muchas adiciones que hay. Los lectores de libros malos y los lectores de periódicos son también adictos a perder el tiempo. Y la culpa de que los lectores de libros malos pierdan el tiempo la tienen los escritores del mercado. Los que inundan los grandes centros comerciales. Muy bien sabemos todos a los que me refiero, pero no quiero nombrarlos para hacerles publicidad gratuita. Los escritores ¿best sellers? son primos hermanos de los guionistas comerciales –que en realidad son pocos. Ambas familias se retratan en las revistas de la prensa rosa literaria y se pegan codazos en las fiestas, a escondidas de los fotógrafos, tratando de agarrar primero el canapé más jugoso. Y para parecer interesantes hablan de política, exactamente de la misma de la que escriben. Es más, se repiten. Están acostumbrados a vivir siempre dando la misma conferencia. Los escritores del mercado también se masturban pero lo hacen en las tapas de sus libros, frente a su propia foto, mejor si es en color, con libros detrás. Los guionistas se masturban un poco menos porque les resulta bastante más fácil poner a los personajes de sus guiones a follar, así se desquitan. El productor quiere sexo en el guión. Sexo, sexo, sexo. El sexo vende. La masturbación, si es disimulada, también. ¡Cuidado con los canapés! A veces los camareros de las fiestas pacatas, hasta el gorro de todas estas familias de chaquetas desgastadas por los codos, se masturban en la cocina, encima de las bandejas de los codiciados canapés. Desde luego a mi me lo han contado. Por eso lo celebro masturbándome en mi blog, dejando correr mi semen por tus ojos ahora que se que has encendido la web cam.
Un buen libro, para amantes de los escritores a los que no les gustan los canapés: los escritores que dejan de escribir. Enrique Vila-Matas. Bartleby y compañía. Anagrama, 2005.

jueves, 14 de diciembre de 2006

CONFIDENCIAS DE YUKIO MISHIMA

Una reflexión en boca de El Jefe, el amigo de Noboru, protagonista junto con Fusako, su
madre, de esta historia colmada de poesía y destreza: El marino que perdió la gracia del mar. De una profundidad abrumadora, de una realidad sórdida. Mishima regala esencias metafísicas en sus párrafos; es un maestro del punto de vista en el relato.


"Los padres son el mal mismo; representan todo lo feo que hay en el hombre.
No existe nada parecido a un padre bueno, pues el papel de padre es malo en sí mismo. Padres estrictos, padres blandos, padres agradables y moderados... son todos a cual peor. Se plantan en medio de nuestro camino hacia el progreso, tratan de cargarnos con sus complejos de inferioridad, con sus aspiraciones insatisfechas, con sus resentimientos, con sus ideales, con las debilidades inconfesas, con sus pecados, con sus sueños más dulces que la miel, con las máximas que no han tenido el coraje de seguir... Les gustaría descargar en nosotros toda esa porquería. ¡Toda! Ni siquiera son diferentes los padres más negligentes, como los míos. Les remuerde la conciencia por no haber hecho el menor caso a sus hijos, y quieren que los chicos entiendan cuan intenso es su dolor. ¡Quieren compenetrarse con ellos!
En Año Nuevo fuimos a Arashi Yama, en Kyoto, y cuando estábamos cruzando el puente de las Lunas le pregunté al viejo: "Papá ¿existe alguna finalidad en la vida?" Ya veis adonde quería ir a parar, ¿no?; lo que en realidad quería decir era: Padre, ¿puedes darme siquiera una razón para seguir viviendo? ¿No sería mejor desaparecer cuanto antes? Pero una insinuación de primer orden nunca logra llegar a un hombre así. Se limitó a mirarme sorprendido y con ojos de loco. Odio ese tipo de ridícula sorpresa adulta. Y cuando respondió por fin, ¿qué creéis que me dijo?: "Nadie va a proporcionarte una finalidad en la vida; tienes que encontrar una por ti mismo".
¿Que os parece esa moral estúpida y trillada? Se limitó a apretar un botón y ¡ahí tenéis!; con una sola frase se quitó de encima toda la responsabilidad de un buen padre".

Un silencio para la reflexión sobre la figura de los padres...

Yukio Mishima. El marino que perdió la gracia del mar. Título original: Gogo no Eiko. Alianza, 2006