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domingo, 7 de diciembre de 2008

ESTUDIO DE DANZA KAZUO ONHO



El atardecer en Yokohama es soleado. Son las tres y media pero apenas queda media hora de luz razonable para conseguir buenas imágenes en el exterior. Noriko y yo salimos del metro Kami-Hoshikawa y caminamos cinco minutos entre casas bajas y escalinatas que parececen llevarnos al cielo. Antes de culminar está la entrada del Estudio de Danza Kazuo Onho, el sensei de Butoh. Hace meses leía por internet sobre el este lugar donde gente de todos los rincones del mundo va a perfeccionar la técnica de esta danza espiritual. Sin buscarlo, como suceden muchas de las cosas buenas, he llegado al lugar, humilde y discreto. Acompaño a Noriko que va a grabar los ensayos para el documental del sensei Kazuo Onho en el que lleva tres años trabajando. Él vive al lado, con 102 primaveras, dentro de una casa típica japonesa y tumbado en una cama desde hace tiempo, sin hablar. Su hijo imparte ahora las clases y supervisa cualquier pequeño desliz de los pupilos. Es impresionante ver lo avanzado de técnica, la silla donde pasó muchas horas sentado Kazuo Ohno, la foto de Imperio Argentina colgada desde hace lustros de la pared, el impresionante libro The Butterfly Dream de Eikoh Hosoe que retrata la vida de un hombre dedicado en cuerpo y alma al arte internacional que él mismo fundó... Mientras los pupilos ensayan: La precisión del cuerpo definiéndose en movimientos, la tensión acomodada en la belleza. Estar donde uno quiere estar casi sin saberlo. Y el espíritu de Kazuo Ohno, unos metros más allá de las paredes, viéndonos en silencio. A la mayoría de los japoneses que preguntas sobre Butoh ignoran lo que es. Sin embargo son muchos los que fuera del país se dedican a esta danza y siguen los pasos del maestro. Somos muchos los que poco a poco entendemos la denuncia en la exquisited y la expresión corporal, eso de lo que somos conscientes, lo palpable unido a lo etéreo. La filosofía del cuerpo y del alma unidas en la precisión de un movimiento que te atrapa, y una vez que lo sientes ya no puedes escapar. Arigato Gozaimasu, sensei Ohno.

Tiziana Longo, Seiji Tanaka, Noriko Kawakami and me. (No recuerdo el nombre del bailarín de atrás)

Tiziana Longo actua en Kagurazaka el 12 de diciembre a las 20:00 en Session House. Tokio.

lunes, 10 de noviembre de 2008

SANKAI JUKU Y USHIO AMAGATSU

Quedo con Chema de la Peña para ver a Sankai Juku. Después de la performance nos cuenta el sensei Ushio Amagatsu, el coreógrafo de Sankai Juku y amigo de mi madre, que el Butoh es una forma contemporánea de danza japonesa que surge como consecuencia de la pérdida de identidad japonesa tras la Segunda Guerra Mundial. Nace en 1959 con raíces en el expresionismo alemán, el surrealismo y el dadaísmo. Y lo narra con sus ojos brillantes, apasionado por la danza a la que llevan dedicando más de 40 años de su vida.

La imágenes de algunos sobrevivientes del holocausto nuclear de Hiroshima y Nagasaki, en 1945, que caminaban desorientados, con sus cuerpos destrozados, los ojos reventados y la piel cayendo a tiras provocaron una reacción de repulsión y asco en la sociedad civil superviviente. De ahí deriva el Butoh, la danza de la la oscuridad, la danza expresiva que denuncia el miedo y el horror.




El en Butoh el cuerpo habla dentro del vacío, la sutilidad y la fuerza despliegan armonía de movimientos creando atmósferas inquietantes. Los sonidos y la música acompañan para profundizar en las emociones soterradas, que afloran y producen goce visual. El cuerpo que es el arma se pinta de blanco para hablar de la desnudez, las extemidades se contorsionan, las facciones expresan muecas de dolor; la pasión es el arte, la expresividad atajada con maestría. Cada bailarín propone su imagen de la belleza dentro de la deformidad. La atmósfera que se crea provoca alarma.

"Los intérpretes de Butoh incluso parece que enfatizan la espalda redonda, el cuello de toro, las piernas arqueadas tan típicos del físico japonés. Además de estas peculiaridades del cuerpo oriental, algunas obras como las de Kazuo Ohno reúnen como aspectos complementarios de la misma entidad una sensibilidad delicada y la fealdas grotesca de la tercera edad" Kazuko Kuniyoshi.




Los dos grandes fundadores del Butoh, Kazuo Ohno (1906) y Tatsumi Hijikata (1928-1986) pensaban que su arte tenía el propósito de recorbrar el cuerpo primigenio "el cuerpo que nos ha sido robado". Hijikata escandalizó con la presentación de su obra Kinjiki (Colores Prohibidos) en 1959 a la comunidad artística nipona mostrando ojos desorbitados, penes metálicos, travestismo y una expresividad corporal atroz nunca vista anteriormente. El culto al feísmo y la denuncia social.



Ohno ha creado un taller e impartido clases durante los últimos año en Japón. Les dice a sus alumnos "si quieren comprender sus propios cuerpos deben aprender a caminar bajo el mar, en el lecho marino. Conviértanse en polvo de polilla. Todas las huellas del universo se encuentran en las alas de una polilla. Yo aprendí Butoh en el viente materno. De hecho, todas las formas de danza provienen de esa misma fuente". Otro de los talleres más populares es el de Sankai Juku, creado por el bailarín y coreógrafo Ushio Amagatsu, que acaban de reprensentar Hibiki (Ecos del más allá) en el Festival de Otoño de Madrid. En su nueva obra presentada de gira por Europa Amagatsu sueña "un paisaje donde los bailarines contienen sus movimientos sin tocarse, reteniendo una luminosa y poética belleza". El minimalismo de la escenografía, el agua, la tierra y la sangre, el sonido terrible y profundo, la melancolía, la vida, el amor, la muerte. Todo está contenido dentro del cuerpo en tensión, todo estalla a los sentidos cuando te dejas llevar por las luces y el movimiento. Es lo que Amagatsu llama "danza de la intuición".







Amagatsu pertenece a la segunda generación de bailarines de Butoh y funda la compañía Sankai Juku en 1975, exclusivamente masculina. En 1980 la compañía fue invitada a Europa, primero a Francia, donde sensei Amagatsu conoce a mi madre, y luego Europa y Latinoamérica donde ella les acompaña. Mientras yo, en esa época y lejos de ellos, bailo butoh en el vientre de mi mamá, ya que por lo visto, según los maestros, es ahí donde se aprende.

domingo, 13 de abril de 2008

MOON WATER



Ser mujer es jodido. Lo es algunos días. Ser femenin@ y disfrutar de la feminidad es un regalo. El agua representa la feminidad, igual que la luna, igual que Bach, igual que una noche de lujuria donde uno puede hacer el amor con el sonido de una flauta tocando

sakura sakura
noyama mo sato mo
miwatasu kagiri
kasumi ka kumo ka
asahi ni niou
sakura sakura
hana zakari
sakura sakura
yayoi no sora wa
miwatasu kagiri
kasumi ka kumo ka
nioi zo izuru
iza ya iza ya
mi ni yukan

La danza te lleva de cabeza a esconderte en esa feminidad, ese útero donde todo es más fácil, donde no sientes el frío ni el calor porque mamá te arropa con su fortaleza.

MOON WATER. Para la cultura china el agua lunar es la metáfora de un proverbio budista "las flores en el espejo y la luna sobre el agua son ilusorias", y de un estado ideal de la práctica del taichi "la energía fluye como el agua, el espíritu brilla como la luna". La compañía Cloud Gate Dance Theatre of Taiwan, formada por 24 bailarines, representó ayer en el Teatro de Madrid, la coreografía dirigida por Lin Hwai-min. En sus representaciones se funde el folclore y la estética asiáticas con el Tai Chi Tao Yin, la meditación, las artes marciales, el ballet, la ópera china y la danza moderna. Moon water auna la belleza y la estética de un movimiento sólido y contenido con los brillos acuáticos, con los negros y los blancos, los reflejos de nuestros otros yoes, con la sensualidad, la quietud, y el ying yang. Habla, como casi todo, del paso del tiempo, sobre la humanidad, sobre la evolución de la feminidad en el mundo para llegar a contemplar la naturaleza en su estado puro. Es una alegoría del amor, una alegoría de una posibilidad entre miles. La noche, por ejemplo, te concede un deseo y entonces la mano pura de Sung Chao-chiun masajea tu pierna dolorida. Entonces sabes que hay casualidades válidas para pensar eso de todos somos uno y uno somos todos pues el uno no existe, o por lo menos no existe como nosotros lo entendemos.

Cuando extienda mis alas de águila, dejaré el Cañón del Colorado y volaré a la luna para bañarme en sus playas. Cuando eso suceda, la danza gobernará el mundo. Y el resto solo será un sueño.