martes, 9 de diciembre de 2008

VOLAR AL PARAÍSO

Daibutsu, Gran Buda, Kamakura. Japón. 7 de diciembre, 2008.

El día que volvió mi abuelo español yo dormía placidamente en Kamakura después de dedicar la mañana fría y soleada a visitar el Daibutsu y la Bahía de Tokyo con Yoshi y la tarde a buscar un manga en inglés en varias librerias que finalmente no compré. Como era su costumbre, apareció sonriente y rejuvenecido después de un tiempo en el que todos en la familia le habíamos dado por desaparecido. Me sorprendió verle, es más, casi le daba por muerto. Comentó que él siempre había estado pensando en nosotros y que no había dado señales de vida porque no hacía falta. Yo seguía sin creer que fuera él. Le tocaba y le miraba sin cesar hasta que me convencí de que no era una alucinación. Mi abuela, con ese savoir faire que le caracteriza, tarareaba una canción, contenta con su regreso después de tantos años, y preparaba el desayuno en la cocina como si no hubiera pasado el tiempo. Al verla tan convencida y relajada ante la vuelta de mi abuelo supuse que no era un farsante como en un principio llegué a creer. Él llevaba un polo verde y se comportaba con excesiva normalidad. Se acercó a mi lado y me dijo en tono franco y sincero que este sí le gustaba para mí. Entonces supe que era mi abuelo de siempre. Él sabía y sabe, mejor que nadie, lo que es o no es bueno para los suyos. Escuchándole entendí que volvía tan solo para que no me perdiera de nuevo. Espero que así sea, le contesté -mi abuelo, con el tiempo, demostraba que siempre tenía razón. Aunque ese tiempo sea tan elástico como una goma, o la boca del Daibutsu de Kamakura, o las velas de windsurf que surcar los mares dejándose llevar por la brisa marina. Me alegré de que así lo viera. En el fondo, pese a mi cerrazón, quería creer lo mismo. Me levanté y recogí el futón. Terminé de organizar el viaje a Sendai: la cámara, el trípode, la bolsa de aseo... Y me fui contenta de haber visto a mi abuelo, de que hubiera vuelto y de saber cuánto le echaba de menos. Él se quedó desayunando con mi abuela. Les veía a los dos unidos, como siempre, tranquilos, viviendo el día a día con la normalidad pasmosa que lo viven las parejas que llevan muchos años juntos y poco tienen que decirse pero saben hacerse la vida fácil. En Sendai, después de grabar en el templo zen Tsutsujigaoka Temman-gu Shrine que visitó Basho en su viaje por el norte de Honsu busqué el Ryokan más cercano: el Senday Chitose Youth Hostel. Después de pagar al entrar 4.500 yenes me acomodé en una habitación individual de 6 tatamis y me acordé de mi abuelo. Por una vez le daba la razón a la primera. Era bueno para mí. Aunque los dos sabíamos lo que significaba que el tiempo le diera la razón. Con la distancia le echaría de menos. Aunque viéndoles a los dos juntos en la cocina entendía que ya era mi momento para empezar a volar, igual que las gaviotas que surcan la bahía de Matsushima en busca de comida. Volar al paraíso, como ya hizo Basho en 1689, es una buena opción de vida y eso, cualquier abuelo que se precie, lo comprende.

8 comentarios:

Alberto M dijo...

Y el basho ¿Medio lleno o medio vacío? Sé que es un chiste malo pero que, no obstante, cobra sentido con la pregunta de ahora: ¿En qué horizonte queda la vuelta? Porque aquello de que lo estás disfrutando se nota.
Beso.

Anónimo dijo...

Hola saeta, mira que linda evocación presente..., eso es un nuevo género!
te envío este haiku que se de memoria y no recuerdo si es de Riokan u Oshima Rioto:

No hablan palabra,
el anfitrión, el huésped
y el crisantemo.

Yo, por tu parte, quiero decir por que a mi parte de tí corresponde, me invente este para vos, ahora que estás viendo amanecer primero que el resto de los mortales,

Se va yendo ya
el ave migratoria:
¿viene de vuelta?

W.M.

gracias por tu luz y tus ojos ávidos. tqm

2Win dijo...

Disfruto, claro. Disfruto con todos los sentidos y bebo mucho. Vacío y lleno y vacío y lleno. tengo que hidratarme constanmente. Un poco de sake, mucho te, alguna de otra cerveza... Y Walter, qué decirte de tus haikus y de tus palabras, siempre tan queridas y comprensivas... El ave vuela, nunca deja de volar. Por eso nació con alas y hasta que un cazador furtivo no la destroce el alma, seguirá volando (algunos disparan con saña pero hasta ahora el ave sabe esquivar las balas). Con amor, siempre, el que mereces. ;)

Anónimo dijo...

Dos mares por medio ahora y hasta mañana. Normalmente uno. La distancia es tan relativa como el sentimiento. Entre dos, tres o uno. La lucha se da por terminada si es un arte, no si batallas.

Por mi parte Camille me ha descolocado el alma y sueño con ella sin quererlo, porque desearla es perderme. Media mitad ya, el alma de sal y los ojos ciegos, mientras me ausento silenciosamente de mi mitad atada.

Noches infinitas y frías. La mirada perdida por la ventana. Soñando con aquel cuarto, aquel calor.

Y.

2Win dijo...

Y., sigo creyendo que con arte se ganan batallas, no son necesarias las armas y menos la destrucción. Aunque si uno lucha consigo mismo(sin meter a nadie de por medio) puede elegir el camino que mejor el venga). Todo es simple y relativo (o así debería ser), tanto como el mismo deseo. Suerte con Camille, sigue soñando con ella a ver si tus sueños se convierten en realidad y consigues deshacerte de aquello que proteges con tanto pudor. Uno hace lo que puede por tratar de sentirse vivo... Gambatte!

Anónimo dijo...

"Sigue soñando con ella a ver si tus sueños se convierten en realidad y consigues deshacerte de aquello que proteges con tanto pudor". Gracias por tu consejo. Me gustó. No es pudor, es que no se deshacer los nudos. Llevan tanto tiempo atados... sueño con nudos desanudados.

Y.

2Win dijo...

Yo no tengo casi tiempo para soñar. Menos aun con sogas que me ahoguen con nudos prácticamente inamovibles. Esos con los que vives imagino que los haría un marinero (creo que tipo vuelta de braza o fugitivo)... Aquí en caso de querer desanudar algo puedo recurrir al seppuku, aunque como dice un amigo, antes debería dominar el arte de la katana y ya sabes que no me gustan las armas de fuego ni de metal. Claro que no había contado con la soga como elemento de destrucción y por un tiempo, allá en otra vida, me dejó casi sin oxígeno. Pero mi abuelo sabía mucho de nudos y me contó como hacerlos y como deshacerlos. Aunque todavía hay algunos con los que no me aclaro del todo, por ejemplo el nudo de la corbata. A ver si en un despiste sueño con cómo hacerlo y aprendo de una vez. ¿Crees que me será útil para algo?

2Win dijo...

I had a new dream with my granpa again, he was alive but ill. He wants me to organize my life so untill then he won´t go forever. I´m not sure if I want he to go again. It´s nice to have him here.