jueves, 8 de marzo de 2007

EL HOMBRE DE UN TIEMPO

Jadeaba al mismo ritmo que corren las agujas del reloj y cuando culminó en un éxtasis eterno, todos los medidores temporales desaparecieron. De su placer nació un hombre nuevo, sin edad, sin presión, sin ataduras.

1 comentario:

walter mondragon dijo...

Si, tambien creo que la revolucion se hace pero con placer es gracioso pero cuando vos lo decis se me hace natural, tu eres esa mujer nueva que eclosiona en tu voz